El Recreo
~ 112 E-=-L -RE-=C RE O ' -======-==-::=-========~=--===-~- -~-- pautan los iinimos, isla,s inmensas ele yegotales impi len su camino, la insu– bon1ürncion, por último, amenaza hac r fracasar su c·rn presa. Pero el hon lwo prec1estinaclo todo lo domina, flj a un pla– zo á sus abatidos tripulrtntes, y ántos de cumplirse, la tierra aparece, mas her– mosa que nunca, ante ta,ntos cora,zones r1< Séli entallos . Tn nuevo panorama so closcorre á la atónita vista de los 1rnvo– gantes, la csp ranza renace, los peligros se olvidan; y el tcnebro o Océa,110, que so temía acalJara en abismos, se pre– senta como otro mar quo el • nojo puc- , d e vencer. Una i,·la, Yerde y frondosa c mo la , primitiva naturaleza, es la prim' ra tier– ra qno mbl'iaga los sentidos y i.raspor– tn, eJ 81nm. Colon ac1onmc1o c.;on sus in– siguü: s <1, gnm Almirante, t1emolada la · hanc1üJ:,t, <le Crvstilla y· con el signo de la Heclc11c10n en la mano, i-;ali.a Á. su soüado mundo, cae lnunilclerncnte de ro– dillas, y entona el Te Dcmn, primer himno que so eleva al vorc1l:\,doro Dios en los bosques vi.rgenos de h1i America; y l as glori8,s del Seúor Fon ammciadas ú hts rnmotn.is islfts por el Enr~ac1o de la. P1· ovidoncia . Las nuevas tierras clo-:;cubiertas no uran bancos rogEU.1os cu un inmenso océn,– no, no eran tampoco_la prolongacion c1 ht Incliw; eran es111eralda.s dLspxenc1ic1as ele un yasto continente que abaren.cuatro zonas ele la tierra y que se intc:rponc entro los clos mn,s grandes océanos que baúan nues– tro globo. Ern todo un mundo c1ouc.1c los rein os de la naturaleza rn agnmdtln 1 en u.na variedad infinita, donde montañas col osale s se levantan h¡i,sta las nubes, donde rios magestuosos se arrojan a,l mar como soúores clol elemento líquido, don– de la atmósfera banc la s.uporfl.cie de la tierra con huracanes y trompas des– conocidas, donde el cielo, brillante de luz, deja ver en sus apacibles noches es– trellas y constelaciones desconocidas á los del antiguo mundo. Esta era la tierra que descubrió Colon el 12 de Octubre de 1492. De esta empresa colosal que tantos bie– nes debia producir, Colon solo cosechó ingratitudes, odios y persecuciones. La calumnia lo cargó de cadenas, la, en– vic1ia lo abatió lrnsta hacer olvic1ar su nombre y sus servicios; ·y pobre y aban– donado de todos, acabó sus chas en un convento. Con razon puclo decir n una de sus ca1· 1,s: "Yo he llorado faskt aquí á otros: haya misericordia agora el Cic– lo, y llore por mí la tierra,.,... Llore II. C<~nr¡u ista, y colonizcwlon. Las huelh1.s que Colon dejó al traves del Atlantico, fné el camino ele l n, gloria, del poder y <.fo la~:; riquezas pn.rn, loo que, mas clid10sos, supieron apr ovec harse de lrt8 conquist..ts cfol genio . Hombres t,~1,– lit1os ele la llé.liLla., pero llenos de ·rnlor, c1o arr,)jo y <.10 e11iL1sü1,smo, atrayesaro:n el '\"iJ.Ht0 océano, recorriorn:i,1 sus rib eras occit1ontales, y el Nuevo Mundo n.pare– ció en tolb su granc1ez;:i, á hts ai.6nita,8 minul~1,s ele Ja li.;uropa. Los henrnmos Cabot, Ponce c1e L eon, Alvar0z do Pinec1a,, Grijalvct y Smith rncorron las costas orientales de la Amé– rica dul ~ ~ mto, por el laclo del AtLín– tico; 1 ~ú uoz de Balhoa tttraYiesa, el Its– mo, punto <.lonc1e Colon busc.;a,ba, un eH– trocho, y ck ·cnbre el l ?acífi.co ; Oj ecb, rn1vega, á lo largo do las co ·tas del mar UariuL'; Pizarra, Ahnagro y Yalc.h-rin ro– corren b América, del Sur por d lnclo clel Pacífico; Arnéricn, Yespueio, qno tu– vo fa glorÜL ele dar Bu nomlH'e al nue– YO coutinente, Cahral y I)jas de Solis r cm1ocen lr..s costa,s orit ntr.lci:; c1e la, A– mei.ie n, del Sur; M·tg,1,lbncs bnscni 1111 pa,so q ue conduzca, nl ]->adfico, eLcnenira el :~trecho que lleYa sn 11ombre y pe– neh ¡1, por él al inexplorr.do Océa.no c1 ne contien e el mu ndo úe la,R islas, c1c::-:;co- 11oci1.lo tam1,ien haotit ent( nce. . Unerto en hs Filipinn.s, su Regum1o, 8,.\bastian <.lel Cano, -:uehe (i Espaúa. c1o1htmlo el cabo do 1 'ueirn, Espern,nzc.1., y c1a por pri– mern, \. "".ü ht y ielta [tl mundo. sienrnro contra l.10n1as tenaces en ln, ele- 1 fensc~ ele s,1s hogares, vonc.;iemlo 01:;tá.– cnlos cn1me;es de n-lmtir cm:azones ménos · ü•rnph.1_<.1~8 que l os <lo los conquif-.tado1 0s; · eSi:t epopeya mas grande que ht do h o– mero,110 ha tenido estro que la c:8-nte, porque era prec:iso SJ lJícpnj ,u(¡, áq uel gnm '1 pocttL.-Ltt n,zft do los conquistadores 1 fn § un¡¡, raza c1o g·g1111trn, una gc11c-ra– cion ele Hél'wl ,s que renljzó ficci on es mitolCigici.ls y echó las uases <le veillte naciono~·, que sir-;en hoy ele contrapeso al mundo antiguü. Ln, conq11ist1.1. os uno clo c~os hechos prnviilencüLles quu no pl:cden jnzgarse con nuestrn,s limita.das i<.1eits do ju&tici.a ·1 y ele clcrecho. E8 un hecho, hecho grnn– dioso , incomnen surn1Jlc, efecto de mm de osas c,tcrnas y sabias kyes que rigen 1 á la lrnmn,njcln,d, y que el homhre no siE:mpre puede comprender.- Hn,y una mccánic.:u, social, segun la curJ 101:C puo– blm, buscn,n el equilibrio, ó :'e pom:n (;U 1 '¡ movimit'1'+0 . Signien<lo f-ns leyes, b Ore- l cia grni;-itó sobro el Asia, B.on : a, so - 1.Jre el munc1o antiguo, los B c1r1rn.ro s del --orto sohre lc.t Europa, Espr...úa, Ingb– t errc1. y l'ortugal suure fo, Arnénca. l si consultamos el Libro don(i. u est:'in r ·sncltos tac1os los cnigm,1.s do Jn. lm- 1rnrnic.1ac1, encontran:mos en él traza/to d destino ele ]a raza j,1,Jética en uta bern1ic.;iou c1e Noé: J>ilatc lJios ú J(~/et, y habite rn las tiendas de 1C,'em, y sea Ca- ·na m sn <'.'>claro. I Dios dilaiú á. ,JnJet, y J afet se e ·ti nde pm todos los continentes y por t o~las bs ishs; y se hospecfa en bs tiendas de Sem, en la Cliir,a, en la India, en el J apon; y lleva la Verdad por todas partos, yn, con la espada ya ¡ con la, Cn1?.. Es11, bondicion es una ley ¡· que no puede dejar de cumplirse, es un d stino que no puede c1etenerse; porque es la ley y el destino de la civilizacion cristiann,, encarnada en la raza jafética. La América no estaba clesierta. Tribus nnmorosas y algunos pueblos organiza– dos cnbrian toda su oxtension, closde Pa– tagoni1.1i hasta, Groelanclia. Tr s aglomo– ra.ciones priucipa.lps se hacían notar en– tre tantaH tl'ibus: -al norte los Aztecas, al centro los Mniscas y el sur los Incas. Eskts naciones tenian un gobierno regu- A la conqui1Sta signió la colo,iizacion, larmonte establecido, y se c1ec1icaban á la trabajo de siglos que dió por resultado agricultura. Las tribus Yagaban erran- la trasformacion completa del Nuevo tl!s por los Losques, y se alimentaban Mundo. 1 de ln, c.;aza y ele ln, pesca. Tres conientes principn.les de emigra- ' 1 Dm1 fuerzas contrarias impulsaban á cion partiaon do Enrnptt ,í pohlnr la 1 los descubridores á dominar á. los lrnbi- · Amér1ca: 1n, s:p, úola, la ingle3a y la tn,ntos del 1Tuevo Mundo y á. apoclerar,·e portuguesa,. UnR. nuoYit raza vino fi ocu- cle sn territorio: 01 ansia del poder y de par el extens() tenitorio de que la níl.- 11 riqnczn,s, y ln, conYersion c1 los infi les. turaleza, sn,lv,,je estrLbn adueüado, nnn. ¡ Amic1ue en üesacuerc1o en cuanto á los nueva sangre vino á inocularse en los m odios , elhts se n.yuc1n,ron mutnamC'nte primiti-rns lrn,bit~ntcs del Nuoyo Mundo. 1 y di eron por rosulfaclo la conquista. Los colonizn.dorcs cttmbiaron la faz de , ' por mí quien tiene caridad, verdad y jus– ticia." Si se mirn la conquista, por el lado la Américn.. Ellos nos trajeron la rnr- 1 heróico, se nos pr sonta como uno ele los cladera Heligion, lenguas nuevas, cos- li mas gram1es y extra,ordinarios aconte- tun::bres distintas, legislaciones piferen– cimiento que los hombros han podido lle- tes; los frntos mas preciosos, propios var á, cabo; os una epopeya en accion para satisfn,cer nuestras necesidades y de las ma.. hermosas qu e la, Historia nuestros gustos; los animales mas úti- ji A la grandeza de Colon solo faltaba puec1e pr sentar, y un ejemplo de lo que les para el alimento y servicio deL hom- 1\ · el martirio, y Dios se lo concedió co- ,1 Vd, or y la perseverancia, pueden co 1c:;0 - hre; todas las artes necesarias á. tma 1 ·, mo á uno de sus escogidos. Despues de guir. Ena epopeya que se realizó .LOC:o- sociedad. adelai1itftda; todos los conocí– su muerte su nombre ha ido creciendo riendo bosques seculares é impenetrables mientas y todas las ciencias que la En– y elevándose sobretodos los nombres gran- que cubrían todo el continente, n.trave- ropa poseía entónces. des que los hombres han levn,ntaclo; s~ndo los rios mas caudalosos del mun- Los colonos con o] haclrn. civilizadora ¡¡ reconpensa póstuma Y p0,saj era, pues su do, sufriom1o to<las las penalidades que élenibaron los bosques seculares y esta- ~ ri verdadera gloria es la. de 10 8 srintos. la naturnileza puede oponer, luchando bleoieron sementorns y dehesas; secaron ¡; J~================================--==========~~ ~p -a~
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