El Recreo

~===========~E~L~R~E~C~R~E~o==========9=7=~ 1 11 :1 tónces tu guia, tn avanzada, tu protec- Su turno les llegará á tus manos: es- chos venenos sin que el señor portero cion. Con razon bendecimos con ellas, fuérzate por hacerhis muy habilidosas les vea la cara. Esto sucede, por ejem– juntando las palmas ó alzanclolas al cielo, para q ne un dia paguen, de una ó de plo, con 1:sas abominables almendras ó al bondadoso Padre que nos las dió. otra manera, lo que deben á millares confites verdes y azules, á los cuales pro- A nuestra, lengua española, pobre co- de mano?, y sobre todo á la mano de feso odio mortal desde que mataron á mo dicen que es en obrR.s científicas, tn mR.dre, que por tantos años hizo ca- un camarada de mi niñez. no se le puede negar una singular ri- s1 todo por tí. Añ:iclese á esto que á veces tragamos queza en la ciencia de la vida ó del co- como glotones, sin tornarle el gusto á lo nocimiento del mundo, 'lne es la mn.s 3.ª CONVERSACION. que entra.. No damos tiempo R.l porte- 1 necesaria para bogar en él con titmto ro para qne haga su reconocimiento; y y fortuna; y si tú consultas el diccio- La lengu,c1,. toda esa gente se cuela por la fuerza, nario y las colecciones de l)roverbimi, ve- codeándose, corriendo, atropellando la rás que las manos hacen en casfoJ.lano De qué portero hablámos? adivi!utste consigna. ¿I de quién es 1a culpa en- un papel irnportante, como que nos va- ya su nombre? tónces, si unos tantos malcriados ó la– lemos <le ellas para expresar centenarse N O importa, yo te lo diré: ese porte- drones resultan en posesion de la casa. de pensamientos, aunque no serrmos sor- rito, ese guare.lían ele la boca, es el sen- instalados puertas adentro? · <lomudos ni hablemos ele 1nanos ó ma- tido del gusto. I sabes tú una cosa? que los anima– noteanclo á semejanza de 1a. gente inci- · El es quien hace los honores de la les tienen más talento ó más juicio que vil. Por ejemplo, cosa hecha corno con casa admitiendo á }os qne tienen de.re- nosotros. Mira lo que hace tu gatito la mano fué hecha rápida y fácilmen- cho de entrar, y dándoles con h pn er- cuando le ofreces algo; obse1 va con enan– te; y remedio que cura como mano dt• ta en la nariz á todos los intrusos. Se- ta precaucion acerca el hocico, reflexio– santo, no déja qué desear. Debem_os ha- gun el aviso q 11 e él nGls dá, acariciarnos nando ántes de darse un chasco; mira cer nosotros mísmos lo qne nos mtere- amorosamente con la lengua y los labios con qué delicadeza lo toca con la pun– sa mucho y podamos ejecutar, porqne lo qne es bueno parn comer, y escupí- ta de la legna, una y dos y tres veces "quien á mano ajena espera, mal yanta mos prontamente lo que no merece tal (porque dic.:ha punta es el puesto avan– (ó come) y peor cP.na." Las manos sne- honor. zado del señor portero), y si éste no dice len conducirse mejor que la lengnn., pues Hay niñas demasiado comilonas, de v-isto bueno, . no hay halagos ni pichicos "la mano cuerda no hace todo lo que cuyo portero tengo mucho malo qué de- ni órdenes que valgan: primero lo ahor– dice la lengua;" y en socit-> chi.cl tenemos cir; pero su turno le llC'gará. can que comer lo que no ha de sentar- que considerarnos y servirnos los unos Cada cosa de que aquí tratarémos es le bien. á los otros, recordando que ''una mano un regalo que Dios bondadoso quiso ha- Ese gatito es más racional que tan– lava la otra, y ámbas la cara." Lama- cernos; cuidemos pues de no hablar mal tos ni:ñ,os atnrclidos que se meten á la no, en fin, es muchas veces a1)0derado de e11as si sirven corno el Señor nos boca. y aun tragan, cuanto les viene á la y representante de todR. la_ person~ de manda usarlas; y para apreciar bien el mano. Buenos cóiicos 1es cuesta su atur– su dueño· el jtwador que Juega pnme- valor de dic:hos presentes snpongamos dimiento. ro es ma1;0; y iuando algu:1 individuo que careciésemos de el los . Tú pens~rás Hemos visto el lado útil del gusto; pide la mano dn una señonta, sus pa- qne es imposible que uno sea de otro veamos el lado agradable, que por cier– clres en tí en den q ne con chirle una sol~, modo que como Dios ll) ha hecho; sin to no es ménos útil: pues el buen Dios ó ámbas, no quedará contento el peti- emlmrgo, no hay benef i.óo qne no pueda ha solido juntar esa,s dos cualidades en cionario. perderse, ó de que no carAzcan algunos los regalos con que nos ha favorecido. Ya tomamos el bocado de pan entre más 6 ménos elesgra-::iados. Qué enfadoso seria el comer si esto el pulgar y el índice; qué sigue?-Abre- Imagínate que carecieses del sentido no nos agradará! cómo no trabajarían te boca !-i la boca se abre, y el bocado del gusto; qué suce<l.eria? Comerías, por las mamás para que los niilos desobe– queela ya de puertas adentro. ejrmplo, bizcocho viejo y pasado, que dientes almorzasen y comiesen! qué com- Antes ele mascarlo, detengámos un no tardaría en hacerte daño, y lo mismo bates! cuántos gritos y lloriqueos! Ade- momE:n to. cornerias mil otras cosas nocivas. El mas, cuántas personas laboriosas y lfor- La boca es 1a puerta; toda puerta gusto recuerda el sabor ele los alimen- males se quedarian sin comer, si en esto de casa bíen manC'j acli:t debe t2ner su tos y permite distinguir unos de otros; se tratase solamente ele apretar y frotar portero y la boca. tiene así mismo el y es un curioso h echo, y nueva prue- unas muelas con otras. snyo, {1ara preguntar _qit 1 ién es á t~d 1 o ba ele que Dios pensó en todo Y para Pero Dios hizo ele este ejercicio un el que 11ega, y no ~1cJ_:--tr o entrar s~ e nuestro bien, que generalmente todo lo deber, y le añadió su recompensa. cata mn.b. catadura., o s1 su contestacrnn qne no es saludable, todo lo que no sir- -Recompensarlo á uno por comer lo hf-tce soi::pechoso. ve para alimentarnos, sabe mal, y el gus- bien! dirás tú casi escandalizada. El portero ele la boca vive en la mis- to lo rechaza. Cierto es qne muchos me- -Sí, señorita; pues Dios es más gene- ma boca como conviene-¿No aclívinn,s dicamentos no son sabrosos, sino por e1 roso que nosotros y ha unido un placer quién e~ él ?-Jngrata! _no te lo diré contrario, feos y mny feos, para casti- al cumplim_iento ele cada cleber del hom– todavía, en cast1go de olvidar lo mucho gamos por algnn pe.cadillo ele boca, ó bre. que le debes. de otra clarn q' hayá.rnos cometido. Esos Tambien ves tú que las madres de ni- rre recordaré entre tanto la moral de entran en la casa como el blanqueador ños trabajosos les ofrecen, ya un dul– esta _primera parte ele . nnt\stra historia. ó el cogedor de goteras entran en cual- ce, ya un juguete para que hagan lo que Entre otras cosas nos enseña que tene- quiera casa de año en año, con traje y por su bien mismo deben hacer. Igual– mos que agradectr muchos servicjos al piés no muy 1impios, parn asearla ó re- mente el Criador, como sí nuestra ra– refi.na dor de azúcar, al ganadero, al le- parar algun daño. Ademas te diré que zon no le inspirase suficiente confianza, che.ro al pi-madero, al molinero, al la- lR-s medicinas no son a1imentos, y que ha puesto un juguete, un dije, detras bra d¿r, a1 marino y á mil más que tra- el que se proponga almorzar, comer y ce- de cada una de nuestras necesidades, bajan parn nuesrro p~acer y ?ust~~to; nar con remedios no tardará en adver- para que el placer mismo nos ayude á que no tentmos 1?orque _d~sp:ecrnr a JOr- tirlo. cumplir las leyes de la naturaleza. naleros ni c}'l.mpesrnos, m a mnguna per- Tambien es cierto q1:1.e muchas vect>s El gusto es uno de estos dijes, pero sona honrada. por más humilde que nos engañamos á nuestros guardianes é in- es un dije dado por Dios, y á la vez que parezca, y much_o ménos ?uando como trodncimos á pillos de ClHC\nta en la !-O- debemos cuidarlo, él no debe fmmar la t,a á tu edad todavrn no servimos de gran cieclad de gente honrada: de este modo, ocupacion de todo el dia sino de los ra- .; ) cosa á lo~ qne trabajan para nosotros. bajo el disfraz del azúcar, tragamos mu- tos de recreacion que le corresponden. ~======================~

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