El Recreo

-~ 6 f ""prensa en elegiacos discursos anuncia la EL RECREO Un padre no dejará de rnez- t' el clar, cada día, tu nombre :í, _ igo ¿ e dond~ nace:>1 el a,pego á la vida ,, Pasa á rmejor. vid0¡ ( ó tal vez á peor) I ·¡\ perclid(li de un santo, 1 1 una, madre que ,1awas t\lho uu solo hijo para el n:rnrido i la nec1;ologi(l¡ nos pre– sentó á la finada como el modelo de las una oracion, i cuando esté 80 _ 1 el -~e~e? ele la 111 I?,Ortalidad, en lugar de ore el lecho de la muerte tu aspn:ar a convertirse en la nada? Si la imagen no dejará de dulcificar muerte es un descanso ó una recompen- 11 1 el adios de la vida. sa, i por qué está r evestida con todos los 1 1 madres i el dechado de la fidelidad con- yugal. El respeto por los muertos no debe ani- (Lo1rn BrnoN.) horrores imaginables ? ¿ Por qué llora , el huc .ano, el término de las amargu- ~ Fué tu cólera ó tu bondad, - Dios del ras de sus agobiados padres ; p01·que llo– un_n~erso, la que me arroj ó á la estrecha ra, el hermano, la muda ausencia de su pns10n de E·ste mundo ? Porque si bien hermano; porque, la desesperada madre, r esplandec~ la an:1onÍHi por do quiera, á i~:ce en sus faldas, el ye1·to cadaver de su su lado esta tamb1en la destruucion. ,t1 h 1 J 0 que ya_ no la escucha? ¡Oh! que lado del órden está el trastorno; al Íac1o arc_anos t>llC1erra.n la vida i la muerte! de la Yerdad está la duda; al lado de la i Drns d_e bo~1c1ad ! esplicame este vertigi– bclleza de la vida están los ,.orrorcs ele noso nusteno ! ¿ Habrá de quedar mucfa 11 j! velar la virtud con el vicio. ¡1 VII .,. ctenet la, mirac1a en el terreno ele los :'litaques per sonales, causa verdaderamen– t e asco el leer unos irnpn'~os nauseabun– cl?s llenos de insultos i de oprobios que mngun hombre de bm-n ~wntído i noble corazon puede yer sin ill(lignarse justa- mente. I si esto indigna con sobrada razon ¿que diremos de esos eRcritorcs ii1sultado- 1·es <le oficio, que por l,1, paga son capa- . ces_de. ~serihü.· con.trn, sí mi¡.:u10s? ¿que ea,hflcat1vo darem0,s ripropiado á, esos se- 1 u::; Pff\ 'kcidos CflO ,10 uli,e11 tan con mas · e,n,pital quo un Locabulario éle injurias; que no tienen t ale11to :sino para la, male- dicencia? VIII Si pues la impreutA 0~1 su, abuso to- ·ra 'en~ ··i,nde<:er J efe s> i quizas ~· ,iar uu.1tos ¿de que lengun,j e 110 :-- •·c :1º~ parr. , .:.pro;:;a,r el inten so i justo ?11tim1euto do h pórclida de un buen · ~,1ac1ano, de un huen patriota de un 1 1 i1rado funcionario? ¿Que diferencia ha- t',Í, ya stablecicla entre el verdadero i el b ,lsc/mérito? Que nos quu 1n,rá por decir de la I11teligenbia, del saber, ele l a honradez i del civ-ismo, si tienen de confurnlirse coi; l a ignm'a-ncia,, la est upidez i el inter es personal? Quien distingufria donde esta la fu,.~ticia, i ae que lado la i1~justicia? Finalizarem?s con la siguiente t ermi– nante concJncrnn que es de nuestr a con- yiccion absoluta. · '' Si fa imgrenta es un poderoso ele– ' mento civilizad.01', su abuso es una ver- 1. dadora gangrena sociaJ. C iuco, Febrero 4 ele 18 76~ A LA MUERTE DE MI HIJt 13: muert,o !_ ¡ O_ muerte ! enemiga desa- la raz01:i ante el frio espectáculo de la prndacla e mfat1ga,hle de nuestra debili- ~nuert~ 1 no osará penetrar á sn sombrío dad, cuan cruelmente te burlas de nues- nnl?en_? para esplicar el problema mas tras lágrimas i dolores! cuan facilmente seno 1 trascendental para el hombre des~aratas el nudo de toda nnion, rompes cual es el ele su inmortalidad i el destin¿ el unculo de todo amor! Trastorno uni- . que le aguarda mas .allá de la tumba? versal, tu_s pisa~as alca~1san siempre á ¿ N ° _nos dirá ni una sola palabra sobre donde~ qmera exista la vida! Espantosa el ongen i el destino de la sustancia in– dud~, a cuyos sombríos arcrunos jamas ha mortal que pien sa, siente i quiere en nos– }Jod1~0 pen etrar la antorcha de la, inteli- otros? L eYantemos pues la frín, i pesada Jencia. Semejante al abrazador simun de losa de la tumba i creamos penetrar en los ~renosos desiertos corres de noche i su oscura mansion con la antorcha de la ele d1a en pos del fatigado ,iajero de este razon, que ilumina los senderos de toda valle parª' ~rrebatar l.as vidas, en poho- verdad. roso remolmo, seme.1a.nte á las hojas de un bosque en el invierno, dejando tras de tu lucella, la aridez, el silencio i la sole- dad ! . No r ~spetas las arrugas ele la dolo– rosa 1 agovrncla Yej ez ; no t e mueve la belleza de la risueúa juventud; no t e en– ter~ece la inocencia d el inddenso recien nacido ; n~ t e sech~ce la opulen ci,1, del po– deroso ; m t e lastima la menc1icidad i el sufrimiento. Destino fatal i oic<YO la cles– t::uc?ion ~s tu imperio, tu plac~r' son las lagnmas 1 zollosos tlel lrnerfano, el man– to que cu1re tu aridez es el lut,o, tu tacto es ele punzante hielo que cuagula la sn.n– gre en el cora zon, tu ocupacion es el fin de toda alianz a , i el hambre, la guerra i la pest e SOJ?- los esplénd~dos banquetes en los qu9 sa01as tu vor ac1 dac1 ! Forzoso es pues somet erse á la sombria lei c1e tu imperio i serYir de tu alimento, despnes ele haber arrostrado una vida debil i tra– bnj,asa;, Vasto 1: ant ~on dél mundo, por que nac1 en tu amlnto, á donde la lei ele la vidá es la lei de la muerte ; á donde todo ser vive ó. cspensas de otro ser · á donde t oda organizn,cion se armoniza ~on la dei:itruccion do otra organizacion i á donde no puede sonreir la vida sin estar en eterna luch~ con la muerte! ( Con tiJ; urrrá .) ADIOS! Qujz ií, no Yiviré mas : A.dios ! .... .. n0 i::e lo que digo i Fn.tal b or .:L qr:.P rnnldic,o ! ¡ Adios por siempre j;1~ás ! Me faltarás, ... cruel tormento! I todo me faltará. · ' Pues par a mí aca.bará Todo, desde ese momento. Cuando oigas del huracan El h orrísoco bramar I á las nubes ajitar Con mela,ncólico afan. Cuando e11 ·la, desierta loma C~rnl c1e un anoyo el mm·m~llo Oigas el lánguido arrullo ' De solitaria paloma. Piensa qne en mi cruel dolor Privado de tu consuelo - - Depositaré al pairnelo U na l:igrimn. de amor. ¿ Es pueH un benefi cio la Yi<fa de este mundo, ó es acn,so un castigo ? Si es un beneficio ¿ por qué vivir es sufrir? ¿ Por Si t e atormentan blvez Dolores cual yo sentí Recuercfa entonces de mí Siquiem por esa vez ! ... C-uzco 22 ch J 1tl io de 186(; . D E::-.IETRIO NrÑEZ. Es un desahogo del corazon. de un pa- qué salud~, el hombre, _con un grito de dre qu_e ha percliclo uno de los ser es mas clolor el pnmer rayo de luz que alumbra amados en la tierra. No. es un artículo la cuna que cobij,1, sn inocc--ncia i su de– ¡\ es una especie <le llanto vertido con 1~ bilidad? ¿ Por qué todas l:tH faces de su ¡¡ pluma á solas, en medio. del silen cio; por efí_mera _existencia están r egaclac :m lá- eso, su autor nos decia ~ "dehe quecfarse gnmas 1 sudores, hasta el postrer suspi- CONFIDENCIAS. on mi oa:·peta; " pero es tanto el poder ro que extrae el lecho ele su agonía ? [- A • ,/ J ele la amistad que d Sr. D•.Jo.sé T. Bozas ¿ Por ventura, h1 criatnm e8piritual ha- : l\fo h·,s <lieho ~ ne / '· • . 1 se ha resignádo á ver su dc,saho"O en hs bria de haber sido creacl~ ,í impulsos de campos \j el infortun i~"' poesm ' , i..7 r1; ,;' columnas de << El RECREO.» D;mos las la colora divina i no del a,111or i c1e-la bon- 1rni es-. arrn-:t1·<> l· . , q1lH.' ('nan< o t· . a. - a¡·ac1·as al am1·go IJor· s1:1 l)e11ebole · a d · fi ·t S' 1 _ · . ·· ,.~ ,1- 1> 01 1 rn 1urn.c·a 11 <lP tlc,.~-- n e , ncia. a 1n 111 as? 1, a con trar10, es un cas~ Q"raerns en su 11 og•i·a e · ~ .=.:= = = ====-=================== = == '-' ' e ornt>ntC\ ~e t'k r a á ¡ i ·1 '1 1 ¡! ¡l \1 11 1

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