El Perú y la Primera Guerra Mundial

inversión creció a tasas importantes. La inversión cayó en 14.3% en 1914, y en 16.7% en 1915. Luego, la inversión creció en 51.2% en 1916 y en 6.7% en 1917. Luego cayó en 14.8% en 1918 pero creció en 23.8% en 1919. La tasa de inversión disminuyó inicialmente de 23.7% del PBI en 1913 a solo 15.6% en 1915, pero luego creció a 22.4% del PBI en 1919. En promedio, fue el 20.1% del PBI en 1914-1919. Esta tasa fue ligeramente superior que el promedio histórico: entre 1898 y 1913 la tasa de inversión fue 19.3%41. El stock de capital entonces aumentó de 2.9 millones de dólares (de 1979) en 1913 a 3.2 millones en 1916 y 3.7 millones en 1919. En los años de la guerra, la economía continuó con el proceso de capitalización a través de inversión privada como de inversión pública. En lo que se refiere al sector privado, las haciendas invirtieron cuantiosas sumas de dinero en la expansión de la capacidad productiva. La introducción del tractor representó un aporte significativo al sector agrícola, especialmente de la costa. Como sostiene Jorge Basadre: Especial importancia revistió la llegada por la misma época de los tractores de gasolina Big Four de la Emerson Brantingham. Hasta entonces se araba con bueyes. En las haciendas de azúcar esta operación efectuábase con juegos de dos máquinas colocadas a los dos extremos de los potreros llevando tres o cuatro arados con cadenas. Al producirse el tránsito de la era de la labranza y el cultivo a sangre a la era del tractor, comenzó la mecanización de la agricultura de la costa y se expandió gradualmente el empleo de máquinas aun en trabajos que, según se había creído, ellos no podrían realizarse nunca. Una de las consecuencias de estas prácticas fue la reducción de las áreas dedicadas a pastos, que pasaron a incrementar las de agricultura de producción directa (1983, vol. IX, p. 168). Gran parte de la inversión privada y pública fue destinada a proyectos de infraestructura viales, en particular ferrocarriles, lo cual contribuyó con la expansión de la capacidad productiva de la economía peruana. La red ferroviaria aumentó de 3275 kilómetros en 1913 a 3407 kilómetros en 1916 y 3488 kilómetros en 1919. El ferrocarril de Trujillo-Huanchaco, por ejemplo, empezó a operar en 1914. Además, el ferrocarril de Lima-Lurín inició operaciones en 1918, y el ferrocarril de Pimentel-Chiclayo-PomalcaPucalá comenzó a funcionar en 1916. Todos estos ferrocarriles se encontraban en la costa. Como consecuencia de la mayor inversión ferroviaria y de la mayor actividad económica, las operaciones de los ferrocarriles aumentaron. El monto total de carga y equipaje en 87

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