Inconciliable como es la situación creada con el honor nacional, mi gobierno, muy a su pesar, se ve obligado a poner término a las relaciones diplomáticas que, por tanto tiempo y con ininterrumpida cordialidad, ha cultivado con el gobierno imperial de Alemania; y ha resuelto, en consecuencia, retirar la Legación de la República en Berlín e invitar a V.E. a abandonar el territorio nacional, para lo cual me es honroso acompañar el correspondiente pasaporte. Al cumplir el penoso deber de comunicar a Vuestra Excelencia esta determinación, me complace poder asegurarle que Vuestra Excelencia y el personal de la Legación imperial gozarán de toda clase de garantías mientras permanezcan en territorio peruano. Aprovecho esta última oportunidad para reiterarle, señor ministro, las seguridades de mi alta y distinguida consideración. F. Tudela Al Excelentísimo señor doctor Federico Perl, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Imperio Alemán (Ministerio de Relaciones Exteriores, 1917a, pp. 42-43). Ante la ruptura de relaciones diplomáticas, el mismo día 5 de octubre de 1917, el representante del Perú en Alemania, Alejandro von der Heyde pidió sus pasaportes. De otro lado, los intereses alemanes en el Perú fueron encargados al Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de España en nuestro país, Conde Julio de Galarza y Pérez Castañeda. Por su parte, el Perú hizo lo mismo, y entregó a España los archivos de los 14 consulados peruanos existentes en Alemania: Hamburgo, Berlín, Dresde, Manheim, Múnich, Stuttgart, Leipzig, Colonia, Fráncfort, Wiesbaden, Bremen, Stettin, Lübeck y Karlsruhe39. Esta ruptura fue celebrada por los países aliados, que enviaron sendas notas de felicitación al Perú. Este es el caso del secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Mr Robert Lansing, quien señaló: […] la ruptura ha sido recibida por parte del gobierno de los Estados Unidos con un sentimiento mezclado de simpatía y orgullo —simpatía porque otro país se ha visto obligado por agresión a dar este paso decisivo; y orgullo porque otra nación americana ha declarado así su adhesión a los principios de justicia con relación a los pueblos americanos, base de la solidaridad americana— (De Lavalle, 1919 pp. 53-54). En el mismo sentido se manifestó Su Majestad británica, el Rey Jorge V, con el siguiente mensaje: 68
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