El Perú y la Primera Guerra Mundial

Finalmente, desde principios del siglo XX, Alemania impulsó enérgicamente la telegrafía sin hilos en un momento en el cual gran parte de la red telegráfica mundial estaba controlada por poderosas empresas de otras naciones —fundamentalmente por Gran Bretaña—. Para evadir la fuerte dependencia del sistema telegráfico internacional británico, Alemania se preocupó por crear una red radiotelegráfica mundial propia. En este sentido, la Allgemeine Elektrizitätsgesellschaft (AEG) y la Siemens & Halske crearon, en 1903, la Compañía Telefunken. Esta compañía se esforzó por desarrollar la tecnología necesaria para competir con las aspiraciones monopólicas de la Marconi Wireless Telegraph Company Ltd. Así, en 1909, la Compañía Telefunken logró desarrollar los medios tecnológicos para enviar mensajes a larga distancia. Luego, entre 1911 y 1912, fue habilitada en Nauen la primera estación radiotelegráfica de alta potencia. Más tarde, en 1913, empezó a transmitir mensajes hacia la estación instalada en los Estados Unidos. De ahí en adelante, Alemania comenzó a desplegar actividades para convertir a esta estación en una central radiotelegráfica para Centro y Sudamérica. De este modo, Telefunken obtuvo una concesión para instalar y supervisar una emisora y receptora radiotelegráfica en Colombia y comenzó a entablar negociaciones con varios países latinoamericanos —entre ellos el Perú— para implementar centrales radiotelegráficas en ellos. Estas negociaciones llegaron a buen término poco tiempo antes de la Primera Guerra Mundial, y el Imperio alemán estableció una amplia red radiotelegráfica en América Latina. Esta red incluyó estaciones en Argentina, Brasil, Cuba, Chile, Uruguay y, por supuesto, el Perú (Bieber, 1984, pp. 65-66). En cuanto a la relación entre el Perú y los Aliados en los años previos a la guerra, si bien no existió una densidad especialmente relevante, se mantuvieron en general niveles de intercambio y cooperación propios de potencias amigas. Así, por ejemplo, en el caso de Francia, se produce en esos años el arribo de la misión marítima francesa para dirigir la Escuela Naval del Perú, la llegada de los investigadores franceses D’Harcourt, para realizar investigaciones sobre la música andina, y se suscriben algunos acuerdos entre ambos gobiernos para resolver ciertas reclamaciones pendientes de ciudadanos franceses (Novak, 2005, pp. 163-188). En el caso de Italia, el Perú declarará su neutralidad ante el conflicto entre dicho país y Turquía producido entre 1911 y 1912, se firmarían algunos tratados en materia consular y para regular el intercambio de giros postales, y si bien en esos 57

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