El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
Cosas que dan risa. Una jóven y linda campesina que iba por un camino conduciendo un burr.o de carga, se enconh·ó con un caballero que, al verla tan h ermosa, deseó entrar en conversación con ella, y le preguntó si conocía á la hija de don Pedro Crispo, un aldeano de aquellos alrededores. Ella contestó afirmativamente, y entónces él, acercándose lo mús que pudo, la dijo: -Pues bien, dale este beso por mí. Pero ella lo detuvo á tiempo y le con- testó: Es mejor que se lo dé usted á mi bu- rro; porque como él va delante de mí, llegará primero que yó. * Hablando dos agricultores del aspecto de la estación, decía uno al otro: -Si estas lluvias continuan por quin- ce días más, todo brotará de la tierra co- mo por encanto. -¡Dios mío! exclamó el otro. ¡Qué será de mí, que tengo enterradas dos es- posas y una suegra en el cementerio. * Decía un General á un subalterno algo aficionado al trago: -Hombre, ya me dá pena acostarme, porque me la paso rascándome toda la noche. No me dejan dormir las malditas pulgas. -¿Por qué no hace lo que yo, mi ge- neral? -¿Qué hace usted? -Yo me rasco bien antes de acostar- me, para no tener que hacerlo después. Así no siento las pulgas cuando me pi- EL PERU ILUSTRADO. La maravilla. (DE T. MOORE.) Decidme ¡oh~decidme, dó se halla.}la niña que pueda á un amante sincera querer, é iré sobre montes,~y valles y rios por dar un suspiro~de amor á. sus piés. Decidme dó mora, decidme queJbrisa perfuma y;refresca{su pálida sien, é iré~peregrino cien años, por solo del sol de.sus ojos...un.;rayo obtener. Si es tersa y brillante su fresca. mejilla y exhala su pecho:suspiro fiel, yo quiero mirarla,Gsiquiera unlminuto y ciego qu~arme:por siglos después. Mostradmenen la:tierra tan raro-un objeto y hasta en los milagros tenáz creeré: hacer una niña sincera y hermosa ¡oh cielo! es lo más..que tú puedes hacer. VICTOR G. MANTILLA.. ------.., En el cumpleaños de Laura. Eres, Laura, esposa amada, De mi existencia el consuelo, La sola que me procura El bienestar que deseo. Contigo,- de la fortuna A los reveces no temo, Y verte siempre á mi lado Es, Laura, mi único anhelo. Pues teniendo tu cariño Todo, todo lo poseo, Soy dichoso y ya en el mundo Nada busco ni pretendo. Que nuestros hijos reciban can. * La educación que deseo, . . . Y que seamos felices Antiguamente en Inglaterra las muJe- Todos juntos en el cielo. r es de toa tro no aparecían en la escena. , ' Los caracté.res que debían ser represen~a- L. J. SOBENES. dos por muJeres lo eran por hombres d1s- Lima, Julio de 1887. frazadas de mujeres. Sucedió, una vez, que el Rey Cárlos II, imraciente porque no se alzaba el telón á la hora anunciada, inquirió la causa, y le contestó el director de la escena: - Señor, la Reina no se ha afeitado todavía: se le notaba mucho la barba, para. que sin hacerlo se presentara en la escena. Remedio chino contra el ocio y · la v~gancia. Un vapor que acaba· de llegar á San Francisco de California procedente de Chi- na, nos ha traido la noticia de una trajedia * sin precedente ocurrida en la ciudad que . . , , lleva el nombre de Hisia Shi b. Un famoso, ora~~r .anuncio ~ sus oyen· Irritados los habitantes con la presencia te~ q~~ habia d1v1d1do su discurso en de una nube de vaaos y pordioseros que vemt1cmco partes. . 0 , d . , mfestaba la coma1·ca, encerraron mas e Uno de los circunstantes, levantose en-¡ t · t a 11 ei un templo y le , . . . . .. . resc1en os e e os 1 tonces con la lllea. de d1rIJir3e hacia su d' f ec'etldo abrasados h b ., d l d t ·a · pren ieron uego, per i . casa, y a ien o e e em o un amigo t d t t l s cuarenta que que le preguntó dónde iba. o os, escep o an so o un? V , , b · d lograron escapar de aquel mfierno. d - . 0 Y 1 ª casa ªt, u 1 sc.art mi lgdorro e Estos, puede asegurarse, no volverán á orm1r, e contes o e m err ·::i a o; por- 1 , d · , d ago s que, segun parece, tendrémo.:> <J_U.e pasar a cso.martca .~ eJaran le scerh.va' . ' t d 1 h ¡ i es uvieramos en a m . .... aqm o a a noc e. * I -¿Qué cosa es un interrogante? pre- ¡ guntó á cierto escritor un mozo jorobado que frecuentemente lo acediaba; tratan - do de examinarlo de ortografía .. Lección de laconismo. Eu un baile de gran tono: --Señorita. pudiera yo saber con quién 11 -Pido á usted mil perdones; pero dí- game por Dios ¿cuál es su gracia? -Bailar. -¿Le soy á usted importuno? -Si. La sílfide ocupó en el acto su asiento, y el dandy se retiró con la lección á su casa. *** Las horas del sueño. Un individuo curioso é investigador ha llegado á formar el siguiente cómputo ele las horas del sueño, distribuyéndolo de la siguiente manera entre algunos ani- males é individuos de la raza humana: Una hora duerme el gallo. Dos el caballo. Tres un santo. Cuatro el que no es tanto. Cinco un Capuchino. Seis un teatino. Siete un caminante. Ocho un estudiaqte Nueve un caballero. Diez un pordiosero. Once un muchacho Y doce cualquier borracho. Rima. 1 Aquella edad bendita en que los hombres Habitan en el seno de su Dios, Se extinguió para mí como se extingue El eco de la voz. Y me encontré de golp€> y sin saberlo Actor del laberinto mundanal, En el pecho l levantlo de esperanza Un copioso raudµ.1. Pero pronto: muy pronto el sufrimiento Invadió de rm Jieha la mansión, Y la vista y la mente Cc)ntemplaron Atróz desol:idón, • ¡ Atróz des( laeiún ! ruinas, despojos, Mentiras, falsedaJes, deshonor Y lágrimas, y sangre, y suf1•imiento Y espantoso dolµr ! Asustado corrí de ese fantasma En busca de un arcángel tutelar, Que á mi pecho, rccínto de congojas, Qtiisiera consolar;. Pero el arcángel ¡ay! con risa cruenta, Y profundo despreci0 me miró; Envolvió entre sus alas mi esperanza Y el Yuelo levantó. HERNAN VELARDE. Retrato del natural. ..L.. Una beata salía De la iales1a despues de comulgar, Y en la~ aradas del templo todavía b ' Se puso a murmurar. -Una fignrita ridícula que vace pre- guntas, le contestó el escritor, sÍhu iendo impaciblemente su camino . tengo e1 honor de bailar. -Ya principias de' nuevo, amiga mía, --Con 'Digo. Observóle alguien que ace1·tó á pasar. , Lean ustedes, re.fleccionen y resue\van. (Pausa le ch~co ~inutos.) . -·Oh! ¡qué importa, la henta respond1a, -Señorita ¿a quien tengo la dicha de \ 1 Me vuel-vo <t confesar. acompafüi.r? 1· - A !D.Í. M. A. IluaT.ADO. Ü .6-'I AJ,JNA ,
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx