El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias

'La gruta de los ensueños. .FRAGMENTO DE UN POEMA INEDITO. Siempre la misma solitaria gruta De musgos y de helechos tapizada, Sus trepadores ñorbos como estrellas ·Que lucen en un ciclo de e~meralda; Siempre, en el fondo, de brillantes perlas Abundosa brotando una cascada Que, al juntarse, murmuran sus amores, Corriendo en hilos de luciente plata; Siempre el mismo perfume de las flores Que el valle umbrío, primorosas guarda, Emjambres mil de mariposas de oro Agitando de tul sus leves alas; Siempre la luz süave y misteriosa; Plácidas siempre las sutiles auras: Hoy, lo mismo que ayer, tod_? admirable Y grandioso en la sel va americana, Me trae á la memoria los instantes Que en brazos de mi Angélica pasaba, De sus lábios dulcísimos gustando El néctar y la esencia de su alma. Aún me parece ver cómo en"'sus ojos Se encendía la luz de esa mirada Que, llegando hasta el fondo de mi pecho, Brillaba como el sol de la esperanza, Y me decía en su lenguaje oculto Que,premiando el amor nuestra constancia; La tenebrosa noche de mi vida Trocaría en expléndida mañana; Creo aspirar el delicado aroma De su aliento de azahar y que, en las llamas Perdido estoy del amoroso incendio Que voraz consumía nuestras almas!. .. Y aquesto es ilusión! que, si la gruta EL PERU ILUSTRADO. Siempre á mis ojos s~ mantiene_in~acta, ¡Oh dolor que invencible me amqmla! No está en ella mi Angélica adorada!· A la inmortal región de los querubes, Una tarde, voló serena su alma, Y se apagó en el cielo de mi vida El..refulgente sol de la esperanza! .. ~ Siempre la misma silenciosa gruta, De los risos magnífica esmeralda; Siempre en su fondo de brillantes perlas Abundosa, brotando una cascada, El recuerdo traerán á mi memoria De otro tiempo feliz, en que gozaba Mi espíritu inmortal de las delicias Que el cielo ofrece al que de veras ama! ¡Adios, parage celest.ial, que un día Fuiste el encanto de 1111 prenda amada, Y que viste lucir de mi ventura El sol que ya .no volverá mañana! Adios! y quiera conservar el ángel De los ensueños tus hermosas galas, Para que seas el amante asilo Del último suspiro de mi alma! A. DE LA E. DELGADO. A la noche. ¡Envuélveme en tus sombras, noche oscura; No me muestres ni el rayo de_un lucero, Que solo en tus tinieblas verme quiero Para llorar mi horrible desventura! La luz del Sol, insulta mi amargura: La Luna aumenta mi tormento fiero, Yªcuánto alumbra al Universo entero S~ve de pávulo á mi pena dura. La única lumbre que alegró mi vida, La de' los ojos de mi dulce amada , Para ios mios ¡ay! está extingnida; ' 9 Y mi sola esperanza ya apagada. Vuélveme ¡oh noche! pues, mi luz perdida O házme morir en tu tiniebla helada! EMILIO ESPEJO Y URETA. Junio 7 de 1887. -~ -- --. - ---- ---------~-~~ ~o

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