El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
4 Las dos rosas. (BALADA..) -Adiós, ama- da Isabel - déja,- me dar un casto beso en tu tersa frente y llevarme la rosa que tienes en tu cabellera ne- gra. Séme leal pa- ra ser invensible. Guárda mi honra, y mi alrna no vo- lará á regiones ig- notas ni mi cuer- po será. ,sepultado en una tumba ex- trangera. Así habló á la bella Isabel, su esposo, el capitán ]'ernándo, 211 par- tir á la guerra. -Yo te juro ser fiel-dijo conmo- vida Isabel, en- tregándole la fres- ..,_...~'----= EL PERU ILUSTRADO. ca rosa;-y que ¡5¡¡i]¡¡¡¡¡;;1!iiii¡ la serena tnoche sea mi testigo. El cielo no se cubrjó de nubes, porque Isabel de- cía la verdad. El capitán Fer- nándo voló en su coreé!, cantando . con voz robusta: -Oidme; flores envidiosas de su hermosura,oidme cielos que no la igualais en pt,tre- za. Isabel no me será infiel. Yo se- ré valeroso, y mi brazo no desma- yará en sus gol- pes, ni la muerto cerrará mis ojos, porque Isabel me~ ama y me ha ju- rado fidelidad. Y. miéntras el capitán Fernándo ento- naba, al galope de su corc~1, estos canta- 1·es alegres que i·epetía el viento, la bella Isabel, con mirada triste, contemplaba el cielo límpido y sereno. Muy triste es la separación, ¿nó es ver- dad? ¡Pero, qué consuelo queda cuando na- da turba la paz ele las almas que se alejan! ¡Qué lozanas son las flores! ¡Qué sere- nas son las noches! ¡Qué tranquilo late el corazón! *** Suena la ronca trompeta y la batalla se hace fragorosa. El cañón retumba, y todos los pechos destilan sangre. También el del capitán Fernándo; pe- ro su vida no ha sufrido lesión, porque la rosa de su amada Isabel, lo defiende. Y en el fragor de la bataJla, el ci:i.pitú.n FernándQ, repite esos cantares quo escu- chó el viento en la noche serena -Yo seré valeroso y mi brazo 1' o des- Fábrica de Cigarros "La Habana." mayará en sus golpes, ni la muerte ce- rrará mis ojos, porque Isabel me ama y me será fiel. En este momento, un bello oficial ene- migo le atranca la rosa de Isabel y el capitán Fernándo siente rozar las alas de la muerte en la sudoro::;a frente. ¡El enemigo ha triunfado! l\Iny triste es la separación eterna ¿nó es verdad? ¡Pero qué consuelo queda cuando nada turba la paz de las almas que se alejan por toda una eternidad! ¡Qué hermosos son los campos de batalla! ¡Qué tranqui- lo late el corazón aun en medio de la muerte! Entónces Isabel será feliz en su apa- cible desgracia. * * * La bella Isabel, con mirada triste con- templa el cielo límpido y sereno. De pronto ve llegará un hermoso oficial que le entrega una rosa tinta én sangrre. La mirada de Isabel se turba, no por la ensan- grentada rosa, si- nó por la faz mo- 1·ena del mensa- gero enemigo. -Señora-le di- ce-el capitán Fer- nándo queda en el campo del ho- nor. Yo le arran- qué la rosa y os la traigo. Dejádme colocarla en vues- tra cabellera ne- gra. * * * El capitan Fer- nándo - no había muerto entonces; ·pero sentía ahora el frío de la muer- te en su alma apa- sionada. Por eso decía á su indiferente es- posa. -Adiós, ingra- ta Isabel.-¿ Por qué no quieres que · dé un casto beso en tu tersa frente? ¿Por qué no quieres que me lleve la deshojada rosa, que tienes en tu cabellera ne- gra? -Si nó me eres leal, mi alma vo- lará á regiones ig- notas y mi cuer- po será sepultado en una tumba ex- tranjera. Así ha.biaba á la turbada Isabel, su esposo el capi- tán Fernándo, al partir nuevamen- te á la guerra. -Yo quiero ser- te fiel- decía la amada Isabel entregándole la deshoja rosa:-y que la serena noche sea mi tes- tigo. El cielo se cubrió de nubes porque Isa- bel no decía la verdad. El capitán Fernándo voló en su corcél, cantando con voz ahogada : -Oidme; flores más hormosas que su hermosura, oídme cielos que la suparáis en pureza; Isabel no me será fiel. -Y o no seré valeroso, y mi brazo des- mayará. en sus golpes; la muerte serra- rá mis ojos, porque Isabel no me ama y me será infiel. Y mientras el capitán Fernándo ento- naba, al galope de su corcel, estos can- tares tristes, que repetía el viento; la be- lla Isabel, con mirada alegre, contem- plaba la faz morena del oficial enemigo. Muy triste es la separación, ¿nó es ver- dad? Pero es más triste cuando todo turba la paz de las almas que se alejan.·
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx