El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
Las preguntas de Felipito. (DE CUATRO Á CINCO AÑOS DE EDAD.) Á SU PAD}{l~O 1'0N JOSE A. DE LAVALLE. -¿Quién hace las mariposas? - lJio->. -¿Cómo? -Soplando. -:¿Y có1110 cu:índo yo soplo no salen man posas? -.Porque tú no eres Dios- -¿Y cuando me vuelva Dios? . -¿Y es~ Dios que está ahi (un cruciji- J<J) porque no S<'pla para hacer maripo- sas? ¿Porque tiene otras cosas que hacer? • -iDe adónde vie11en los hombres, los caballos y los coches? ¿Quien hace á la gente? ¿Quién nos hizo a nosotros? -¿OónJe se vú la luz cuando la apa- gan? -¿Cómo s:! sueña? ¿Cómo me llamo yo? -Felipito. -¿Y cómo se me puso mi nombre? -¿Dónde están mis afíos? -¿Dic•s me hizu clc:snudo ó vestido? -¿En q11é mes nació Dios? ¿Los in- geles nacen u los hace Dios? Siendo Dios tan grande ¿cómo cábe? 'Est:irá echado? -Si l >íos hizo las pi~dras puntiagu- das; porqué no les quitó las puntas para que no corten? -( .'uando Dios hacía el cielo ¿adónde estaba? -¿Por<¡ué i las pulgas les gusta tanto la sangre? -Porqué así las hizo Dios. -¿Y porqué las hizo'Dios si pican tan · to? -¿Qui~n les dió alas á las pulgas? -No tienen alas, saltan. .-Y porqué hiio Dios que saltaran, s1 as1 no se les puede agarrar? -Papacito; ¿yo puedo subir á las nu- l>es y pegarles un puñete? -Pa_pa<: ito: . ¿los muertos piensan? . - -¿~1os na.c ió ó lo hicieron? ¿A. quien hizo Dios prnnero, á las plantas ó á la gente? -¿Quién hizo el cielo? -Dios. -¿Y él adónde estaba? -lJapacito: cuando uno duerme; ¿pue- de pensar? -¿Porqué dicen las tiieras como dos? -Papacito: ¿con qué iJiensa uno? ~Si á las seis de la tarde se acaba el dia, ¿dónd~ está la noche de ayer? -Papactto: ¿las moscas piensan? .-¿Cuando yo esté grande tendré los mismos pensamientos que ahora? ~Papacito: Si tn te murieras, yo me mona: no comía, ó me tomaba nn vene- no ó un pomo de árnica. -Cuando los perros pasan corriendo por los t~chos y hacen temblor, yo me asusto: pienso en la muerte y en todas las cosas que dan susto. -¿Porqué haría Dios el agua tan rica? -_Papacito: ¿Los que están agonizan- do piensan? -Papacito: ¿Uno no puede hacer na- da para no pensar? , -Quié~ hizo la candela?-Dios.-¿Y como Ja h1zo?-Soplando-¿Y cómo no la apagó? EL PERU ILUSTRADO. las preguntas q ie preceden podría ser la ~le aq11.él sábio alei.nan, que decía: que si el hubiera estado JUnto á Dios en los mo- me1.1tos de la Creación, ¡él! le habría su- gerido más de una buena idea. JUAN DE ARONA. Nuestro presente número. 9 Que extinga y seque el de:::ibordaute río de Jas pasiones con que el hombre apaga. su f é dejando el corazcín vacío. Qne sobre el pueblo que perdido \ºA<ra 1 , del rniserable errnr en la existeuci1i 0 l. • 1 . ' uaju e t1ra11<> que su Í!1sti11t1J halaga, vi~rt:i Ja luz que con Yil'il potencia le 111ru111..la y con amor 1·epublica1J<> de su derecho á libe1 tad eo1H.:ie11cia. ¿Necesitaremos justificar• la iniciativa que tomamos haciendo por primera vez, desde que el Perú es independiente una Que haga caer sobre el linnje humano ma11ife::;tación destinada á conme~ 1 orar fruto del árbol que plautára 1111 día en su aniversario, la fundación de est~ la Demo<:rticia coi1 robm:1ta mano ..•. encantadora ciudad que se llama Lima? , No por cierto. Léjos de eso, estamos se- Sol, e.>tro ~ol- Psr;lt>11dornso guia gur~::; ~e traducir en expresión viva un a.el que ca111111e huerfa110 e11 Ja tierra s_e~~imiento general no s.olo d~ profundo l 8lll un trozo de pan en su aguniu: ca1 iño por nuestra querida cmdad sino . de admiración por los que presintieron, la e~nJad qup, d<:>ntrn ,el pec.ho enC'ierra, al fundarla en pedazo de tierra tan favo- p1!lp1tante de amor, germen fecuudo: reci<lo por su situación casi á orillas del l.i1:.d~mmo <lel pesar, Juz del que yerra. Sud-Pacífico y por su clima, el porvenir • . . que la esperaba corno Reina secular de las Sol, otro sol, parn el Poeta-un mundo ciudades de la América meridional. lleva <le idl-'~I::! eu su mente y lueha Nuestras casi fabulosas recientes desven- por darles forma, Y ¡oh! dolor profundo, turas han ahondado, por decirlo así, el amor de sus hijos á é:;te suelo privilegia~ por m11c·ha fé y abnPgaeit'>n, po·· mtwha do y hay para todos ellos un gran con- leiil~ad ton que venza en la lmtalJll, suelo en recordar la grandeza de su pasa- rng1r en torno la maldad escucha. do. . Conmemorando este glorioso aniversa- rio el 6, y no el 18 de Enero, como debe- ría ser en realidad, no hacernos sino se- guir una costumbre establecida por nues- ~ros antecesores, en la época del colonia- Je. Mucho hay que hacer para dar á cono- cer .Y conservar los preciosos tesoros de a1.1tigu~ g:":ndeza que, bajo el punto de vista htstunco, del arte, de las ciencias, d~l desarrollo social y del génio de sus htJOS posée nuestra ciudad. Hacernos votos por que la iniciativa ~1ue tornarnos encue ntre éco, en nuestro ilustrado Concejo Provincial y sea secun- dada en resultados. No hay pais en q~e, por profundas que sean las . trasformac10nes políticas en él sobrevemdas, 1:0. considere como digno de noble y tradici?nal culto todo lo que le recuerda la glona, Jo:; esfuerzos felices y la misión histórica de las generaciones que sobre su suelo pasaron. Luis B. C1sNERos. _, .. ~~·--- Sol, otro Sol! . . . .Am~n:cie~1rlo está ... Sol que dt'8piertas m1 espmtu a la luz de la alboralla, cuando las sombras de la noche inciertas clesrnnece el fulgor de tu mirada, alza la, flo.r al cielo 8U cRpullo y su cant1co el aYe en la enramada; la mar azul con plácido murmul11) me:~wlar8e quiere al son del arroyuelo: Naturaleza tuda es un arrullo. i Ay! sc~lo yo q ne en mi augustioso duelo te salgo a contemplar: ¡oh! sol n:wiente, no hallo en tu luz prra mi afan consuelo. -¡Cu:n1tns VC'ces posprn~sto á la canall:t guarda d emito i11111ortal ya <:onwnzado l . . ' rompe su 1rn y para s1ell1pre calla!- , l\[.as ¿qué im1~orta vivir atormentadu1 .. el, buseando la luz, su fé rcuuevn con la esperanza de 8U bien soñado y pues que al <:ielo su oraeiún eleva, por cuanto sueño vió de~s-vanecidn, por cuanto·cn su alma de amarguras lleva: Dios le conc~de un álgo que perdido rngue despues de su postrer aliento como un éco en los aires adormido; álgn como eternal deslumbramiento de la que ardió en la noche de su vida antorcha del amor y el sentimiento: ¡que sf'n Ja voz de su alma repetida, Juz que.110 pueda j¡1terccptarla nádie, memoria de la patria. ngrndeeida Sul de Ja gloría que en su t11mba ii~rádie!... ) c. E. SILES. Callao, 1887. Palabras. .Yo te dije q~1e tú eras mi consuck,, J\'I1 encanto, mi esperanza mi ale(rri'a M . a· h · ' 0 ' J' ~ 1c a ~e>n:cnal, nn norte y guía, M1 }uz,. !111 sulo bien, mi único a11helo. 'le d1Je, que olvidándome del cielo P d ' ' ensan ,º e!1 ti pasaba uoche y día, y q lle, ehno de plH<:er })01' tí lafrl M" d" ' ' 1 ~r 1ente corazón, ántes de hielo. . 1 te dije tam bit'n, que siempre Rmarte T1fano ansialm, y de tu amor avaro Mi :'ida toda entera c:onsagrartc: Otro sol,, otr~ aurora refu1gn 1te; 1 que. no vere lucir, es la que ansio: ) muchas eosas mas que no declaro· T<>do l~> cual, mi bien puPde, probarte' Que miento con muchísimo descaro. La cQn testación á la mayor parte de Ja que del Licu fecunde la siruiente. / ( / Lrnonrn C. Pons.KT. ,.
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