El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
2 cou'sideraciones, cada vez más crecientes y entusiastas, de sus antiguos compañeros de colegio. Llamado al poder el Coronel Don Ma· riano Ignacio Prado, después de los acon- tecimientos que terminaron con la ocupa- ción de Lima por el Ejército Restaurador, el 6 de Noviembre de 1865, el ya entón- ces Tenieute Canevaro recibió ei grado de Capitan de artiller1a, cuya efectividad alcanzó en 1868, dnrante la administración legal del General D. Pedro Diez Canseco. En el mismo año, marchó nuevamente á Europa, como adjunto militar de la Le- gación peruana en París, en cuya comisión prestó muy señalados servicios á su país, con el estudio de los adelantos y las im- portantes reformas que el arma de artille- ria comenzaha á sufrir desde entónces. Dos años despues, y formado ya en la escuela de un esmerado apreudizaje, el se- ñor Canevaro regresó de Europa en 1870 para rledicarse á sus asuntos comerciales, encargándose de la gerencia del «Banco del Perú,)) fundado en esta ciudad. Bentíanse en el pais, por entónces, los síntomas de una gran revoluc16n en las ideas, que levantaban agrupaciones deseo- sas de progreso y contrarias al estaciona- miento político que contra la corriente ci- vilizadora del siglo amenazaba. perpetuar el reinado de la rutina que nos retenía le- jos del arnuce de otras repúblicas del con- tinente. Era, pues, indispensable que los buenos ciudadanos se unieran para emprender la reforma y, entre ellos, afilióse el señor Ca- nevaro, con toda la buena fé que ha dis- tinguido siempre sus procedimientos. lnaugurado el gobierno del_ señor Don Manuel Pardo, cuya figura política apare- cerá cada día más grande ante el tribunal de la historia, así como las sombras de la tarde se aumentan y crecen rápiclamente cuanto más avanza á su ocaso el astro lu- minar del mundo, pensóse en la organiza- ción perfecta de la Guardia Nacional de la República y ésta tuvo la fortuna í:le con- tar entre sus más entusiastas colaborado- res al sefü•r Don César Canevaro, quien como jefe del batallon número 10 contri- buyó eficazmente al restablecimiento del órden y de la paz interio~e la Repúbli<'a. Lo. última guerra con Chile encontró al señor Canevaro en el puesto del deber, al mando del mismo batallón número 10, que el General La-Puerta, encargado por entónces del Poder Ejecutivo, declaró pro- visional de línea número 2, cuya determi- nación aprobó el Congreso Extraordinario reunido en esa época, para resolver los graves problemas que la situación ofrecía. El Coronel Cnnevaro, después de pres- tar muchos é importantes servicios á la causa de su patria, en los que su propia vida y su cuantiosa fortuna corrieron más de un inminente peligro, reciLió órden de marchar á Arica !;Oll el cuerpo de su man- do, desde cuyo lugar hizo valer sus rela- ciones en Europa, á fin de conseguir mu chos de los principales elementos da guer- con urgencia eran precisos. s las fuerzas del ejército alia- Tacn.a Arica, espues 'a An- lda- EL PERU ILUSTRADO. cional; y, por consiguiente, hubo qu.e re,- vincia de Huarochirí fué elejido, por una- sirrnarse, en tan críticas <.:ircunstancias, a nimidad de votos, Presidente de esa Cá- ng objetar el cambio de administración operado en esta Capital el 21 de Diciem- bre de 1879, para ocuparse únicamente de la defensa contra la expedición chilena que, deap ues del desastre de San Franci~ co y la gloriosa jomtlda de Tarapaca, avanzaba rápidamente sobre Tacna. Poco tiempo después, el 26 de Mayo de 1879, el Carn po Je la Alianza presenciaba uno de aquellos choques que en las lu('has sanrrrientas de las naciones cuentan pocos pre~edentes. Nueve rn il soldados del. ejér- cito perú-boliviano debí<l.n resistir el ata- que de un doble número de enemigos pro- Yistos de superiores elementos de comba- te. Pero era menester mostrar todo el temple de alma de los mártires de los an- tiguos tiempos para arrostrar el peligro con la seguridad de una derrota; era pre- ciso salYar la dignidad de los¡ pabellones aliados, y en el "Campo de lar Alianza" se lidió con denuedo y heroismpi', mereciendo los que allí expusieron su¡ 1 existencia, en todo un dia de titúnie;t( lucha, no solo bien de la patria sinó lf mayor admira- ción del munuo ente1't>\ El Coronel Canevnro 1->-\leó allí bizarra- mente á la cabeza .de la ~ivisión de su mando, compuesta de los b 1 atallones Pro- visional de Lima número 2, conocido con el nombre de Canevaro, y el d 0 de línea, mandado por el rnliente Corone Don Víc- tor Fajardo, que con otros dist ·nguidos oficiales quedaron en el campo de •ttalla. En la retirada á Puno el Coronel 'aue- varo facilitó noblemente la salvación el ejército peruano, hasta que pocos días an- tes de los memorables 13, 14 y 15 de Enerc de 1881 fué llamado á comandar la división que marchó á Monten ico, cuando las huestes chilen~s expedicionaban ya so- hre Lima; y así fué como se encontró en la batalla de San Juan, donde cayeron á su lado sus valerosos ayudantes y otros muchos oficiales y soldados de las fueJZas de su mando. El ejército chileno estaba en posesión de Chorrillos, por consecuencia de la ac- ción de aquel dia; y solo quedaba hacer el último esfuerzo en Miraflores. Los arre- glos proyectados por el Cuerpo diplomá- tico habían fracasado de una manera violenta, y rotos los fuegos del enemigo, el Coronel Canevaro caía gravemente he- rido, á las cuatro de la tarde, viendo mo- rir cerca de él á su ayudante Ugarriza. Ocupada ya la Capital de la Repúbli- ca por las fuerzas invasoras, y cuando se formaba el Gobierno del señor García Calderón, sobrevino la reorganización de la Municipalidad legal de Lima, sus- pendida por los acontecimientos del 21 de Diciembre de 1879, y el señor Canevaro, como miembro legítimo de esa Munici- palidad, no escu~ó su., concurre~cia, es- timando que la s1tuac10n y los intereses procomunales i·eclamaban urgentemente los cuidados de ella. Se hizo, pues, car- go de la Alcaldía, y á su actividad y ce- lo débese la i·eparación de muchos da- ños y la conservación de valiosos intere- ses, en aquella época de cruenta ':ia-cru- cis. Reunido el Congreso de Chorrillos, el General Canevaro, que desde 1879 tenía. legalmente su puesto en la Cámara de Diputados como representante de la pro- mara. Encargado del Poder Ejecutivo el se- ñor Contra-almirante Don Lizardo Mon- tero, por la prisión del señor García Calderón, confirió, más ó ménos en un mismo día, la alta clase de General de Brigada á los Coroneles Andrés Avelino Cáceres y César Uanevaro; al primero con la antigüedad de la batalla del Alto de la Alianza, y al segunde con la de Mi- raflorcs. A mediados de Setiembre de 1882, el General Canevaro fué nombrado en Are- quipa General en Jefe de la Guardia Na- cional formada en aquella parte del Sur de la República; y en 12 de Enero de 1883 se le encomendó también el mando del ejército de Hnea, quedando así bajo sus órdern~s inmediatas todas las fuerzas de la i·esistenóa del Sur., Desde entonces, el General Canevaro supo manifestar, hasta el mome~to de disolverse todos los elementos de resisten- cia que allí se habían agrupado, debidos la mayor parte de ellos á su .actividad y á su verdadero patriotismo, la entereza. de su carácter, la dignidad de la posi- sión que ocupaba y esa lealtad caballe- rezca que nunca han puesto en fola de jui- cio ni los mismos enemigos de la patria. Mientras tanto, había se v erificado la desocupación de Lima. P.ºr e~ ej.ército chileno, y el General Iglesias ~Jercia au- toridad en la capital y en casi todos los departamentos del Norte de la República. Mas no qm:riendo el G~n?ral 9,a.nevaro transigir con dicha admm1strac10n, mar· nhó á Bolivia de cuya República herma· na ".:Is General de Brigada y de cuya so· cieda J ha merecido las más altas dis· tincion s. · El Congr "80 de 1866, aprob.ó el nom· bramiento de General de Brigada otor· gado al señor t.'Janevaro por el Contra· almirante Monte ro. Miembro de divery. a-eoem iones de importancia, ha sido Presiden del ' 'Club de Ja Unión" de Lima,y hace co ha merecido también el hon0r de ser e l) gido Gran Maestre de las Lógias del Perú. Ha sido Senador por Lambayeque en el Congreso de Arequipa (1883) y Presi- dente de la Junta encargada entonces del proyecto del Código Militar vigente. Hoy es Senador por el Departamento de Lima y Alcalde Municipal de esta ciudad, en cuyo puesto es respetado y sinceramente querido por todas las clases sociales, pues su principal anhelo es que el principio de justicia universal sea aca- tado por todos y que el pueblo halle en su autol'idad un legítimo apoyo para el li- bre ejercicio de los derechos y garantías que las leyes le franquean. J óven aún el señor General Canevaro, esta llama.do á prestar importantes ser- vicios á su patria y tal vez, á regir algún día sus destinos, según los deseos de f>US innumerables amigos y admiradores. ...,, La E~tación de Surco. 4 91 kilómetros de la principal del r llaó, hállase situada esta bonita es del Ferro-carril Trasandino, á 2, t7 s de elevación sobre el nivel d ¡na'r.
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