El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
DOCTOR DO~ ALBERTO ELMORE. Nació en Lima en r 844. Fué su padre Don Federico A. Elmore, Ayudante de Guisse. Sus estudios los hizo en San Cárlos. siendo desde r 866, profesor de varios ra~ mos en la Universidad. En r 868 ingresó á la Magistratura, como Relator de la Corte Superior de es- te Distrito, siguiendo sin interrupción en esa carrera, en la cual há hecho ver su vasta ilustración y su severa estrictés. Há sido Agente Fiscal del Callao, Vo- cal de la Corte de Ayacucho y Fiscal de Ja Corte ~uperior de esta Capital, de cu- yo puesto se há separado para desempe- ñar la Cartera de Relaciones Exteriores. El Doctor Elmore es uno de nuestros Abogados más ilustrados y estudiosos. Há escrito un ensayo sobre la Doctrina de la Intervención Internacional y ahora tiene en prensa el ler. torno del Tratado de Derecho Cornercial, ambas obras ya juzgadas por el público competente. J óven aún, tiene ante sí largos años que emplear en el servicio de Ja Magis- tr~tura peruana y hoy-, llamado á ocu- parse de un ramo de la Administración pública, que le ha merecido especial aten- ción, creemos que se halla en condicio- nes de hacer prácticas sus doctrinas avan- zadas y positivas. *** ~ DON ELIAS MUJICA. Aunque natural de Paita, por su larga . residencia en el Callao y los constantes servicios que há prestado á ese pueblo, Don Elías Mujica es uno .de sus predilec- tos hijos. Dedicado al comercio, fué primero so- cio de la conocida firma J. G. García y Ca. y es hoy uno de los comerciantes principales del vecino puerto y dueño de una fortuna muy regular. Como Akalde Municipal, como Presi- dente del Concejo Departamental, como · Director de Beneficencia, há prestado po- sitivos servicios al pueblo de su adopción. Cuando Don Manuel Pardo, de quien fué muy estimado, organizó la Guardia Nacional, se le nombró, con la c.lase de Coronel, rer. Jefe del Batallón NQ 4 y con ese cuerpo hizo la campaña del Sur contra Piérola. Declarada la guerra por Chile, prestó ú.tiles servicios á la Nación y á su inicia- tiva y constancia se debió la colocación en la ccPuntan de los cañones de á 1000, que por mucho tiempo impidieron los avances de los buques chilenos, salvando al Callao de ser destruido, tal vez. · Como simple soldado, peleó en Mira- ftores en el célebre NQ 4 de Reserva, cu- yas filas estuvieron formadas por lo más selecto de nuestra sociedad. Después de la derrota, foése al interior y nombrado Prefecto de Lima, tuvo oca- sión, en Huamantanga, de batirse con un puñado de valientes contra los chilenos, con los cuales volvió á pelear en la san- grienta jornada de Huamachuco. Perseguicio, por las autoridades de la época, tuvo que refagiarse en el Ecuador, de dónde regresó algun tiempo después, dedicándose nuevamente á sus labores mercantiles, sin dejar por eso de servir al General Cáceres. EL PERU ILUSTRADO El Callao le enrnmendó su represen- tación en el Senado, y de ahí há pasado al Ministerio de Guerra y Marina. * * * DON ANTERO A8PILLAGA. Nació Pn Pisco en 1849.-Sns prime os estndios los hizo aquí, en el colegio que dirijió el ilustrndo Pre~bítern Doctor No- voa, compl0tando su instrucci<)n merlia en los principales colegios de esta Cn- pital. Terminada. su educación, foé al norte de la H.Ppública, donde su padre poseía el importante fondo llamado "Cayaltí,' ' si- tuado en el fcrtil Valle de Zuña de la Provincia de Chicluyo. Ahí, á la vez que practieó la agt·icultura, nutrió su espíritu con la le<.:tura Je magníficas obras que, en número abundante, forman la Biblioteca de la ha1.:ieuda. Hizo dilat<idos viajes por Estados Uni- dos de N urte-Aníérica y Europa, estu- diando esos paises y adquiriendo ideas prácticas y pr<Jgrcsistas. A su Yuelta, cambi6 el sistema ru- tinario de la hacienda, por uno comple- tamente moderno, mediante el cua1, reuniendo lo útil, lo positivo, á lo agrada- ble y c6m1)do; hcí. heeho de «CayaltÍJ> una lrneie1Lda modelo, labránd-.)se á la vez una fortulla s•)liua é independiente. El señor Aspíllaga, solo desde hace po- co tiempo hcí. principiaíl.o á figurar en la poli ti ca y se ha elevauo pronto.No diremos nosotros si lo debe ó no á sus méritos. Pero, si una apreciaeión personal no& fuera permitida, no economizaríamos elo- jios que crec.>mos mereciuos; más ello no entra en nuestro programa. Le hemos visto en el banco parlamen- tario y vamos á verle en el Ministerio, hoy, mas importante á nuestro juicio. Tiene campo vastísimo para ejercer su acción en bien del pa1s. Los elcmentes y las ocasiones, tendrá que buscarlos; pero al fin del deber cum- plido, puede enc.:mtrar también, junto con legítima satisfacción, el reconocimiento de una nación entera. Ahora, serán los hechos, los que hablen. -·- En la ausencia. ( Á MI ESPOSA.) Como grupo de palomas Se levanta un cacerio (1) Que en amante desvario Contemph entre pardas lomas. No hay palmeras Que se eleven altaneras Como en oriental vergel; Mas allí se alza el clavel Y la purpurma rosa, Y en la alameda frondosa La abeja labra la miel. No hay arroyo ni hay torrente Ni argentado riachuelo, . Que en su onda retrate el cielo Azulado y transparente- Pero el mar Con magestuoso cantar Saluda su gentileza Y la morisca belleza De sus sonrientes hogares, Donde brotan azahares Llenos de aroma y pureza- (1) Mira.flores. Allí en la noche serena No gorgea el ruiseñor, Aquel alado cantor Cuya música enagena, Ni en las olas De s11 mar, las barcarolas 3 8e escuchan, como en Sorrento; Perv sí se oye el acento De la limeña divina Que al triste pecho fascina Con la voz del sentimiento. Vagando por los caminos Qne serpean cerca dél, Señalan ese verjel Los E>ucaliptus y pinos: Atalayas Que se elevan en las playas Donde vagan los amantes Como altaneros jigantes Que ven con desden el suelo, Quel'iendo tocar del cielo Las estrellas rutilantes. Para el poeta andaluz De noble frente inspirad a, Fuera un Cármen de Granada Por su aroma y por su luz! Por las bellas Morenas, de ojos de estrellali Y de aliento perfumado, Que en ese pencil del prado Con gaditano salero, Revelan el pié hechicero Por un Fidias cincelado! ¡Ah! cómo quisiera ver Ese santuario de amor Cuando termina el calor Y comienza á anoche-;er! Y eu la puerta De enredaderas cubierta Y de jazmines peinada A la morena adorada Que es mi amor y mi fortuna Viendo á la luz de la luna Su dulcísima mirada! . •. ¡Cuanta mágia y cuanta vida Sabe derramar doquier La idolatrada muger Que lloró nuestra partida! Que en la ausencia Su recuerdo es la existencia Del placer y la dulzura: Santo oásis de ventura Donde se d vida el dolor, Y do canta el trovaclor Como el ave en la espesura! En él anhelo habitar, Que tan solo mi alma aspira A las glorias de la lira Y á los goces del hogar! Bello nido Entre ramas escondido, Limeña Arcadia sublime ] )onde natura redime Con sus múltiples primores Los amargos sinsabores, La tristeza del que jime! ... Dadme el sol que apenas arde Purpúreo disco de llamas, Brillando entre verdes ramas En la hora de la tarde; La~ corolas De las flores, y las olas Besando la fresra arena, •
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