El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias

hijo c1 >rrespondió, no solo entregándose á las labores escolares sinó sobresaliendo en el trabajo material, consa.grandole sus esfuerzos desde la temprana edad de I4 años cuando, niño aún, prefirió los estu- dios mineralógicos á los que encaminó, y:i hombre, toda la actividad de su ca- racter enérgico y emprendedor. Vió lu- cir la antorcha de la fé y con ella alum- bró su derrotero con l;i firmeza de con- vicciones que el estudio teórico y la apli- cación práctica dán al industrial, marcan- dole la grandiosidad del porvenir. Bus- có la foena en la unión y en TUPIZA se asoció á. Don Manuel Y. Ramirez para ini ciar practicamente su carrera comer- cial, y emprendió en seguida la gigante empresa en los minerales de Guadalupe, ]{1uwchaca y Esnioraca. Tuvo épocas aciagas en las cuales em- pleó hasta lo indispensable parn la vida en habilitar el trabajo: hizo repetidos via- g~s á Europa en busca de nuevos elemen- tos mineros; su natµraleza vigorosa no retrocedió jamás y al fin, robó á la obs- tinada veta el secreto de su brillo y con ella abrió un reguero de progresos para su país, empleando miles de operarios en los minerales que hemos mencionado. Dueño, pues, de una respetable fortuna ga- nada con la nobleza del trabajo, Pacheco se marcó el camino del bien ajeno, como ya lo hemos dicho. Iniciado á la vida política en 1858 con el caracter de miembro Municipal de su _provincia, comenzó, con el tezón de su caracter una nueva era provechosa para la Patria. Esos puestos Municipales son en casí todos los paises democráticos á pro- pósito para revelar las aptitudes del ciu dadano. Pacheco no s.e hizo esperar con su r1ueva cooperación como no tandó pa- ra él la popularidad consiguiente que lo llevó al banco parlamentario. Diputado :í los Cóngresos de 1864 y 72 su palabra independiente fué el reto del cohecho, fué la voz de la Patria misma imponién- dose ante la Asamblea. Allí descolló Pa- checo por su patriotismo puritano y por su competencia en los trabajos públicos. Era ya, luego, Jefe del partido demo- crático. Los mamen tos más difíciles en la vida autonómi ca de Bolivia amenazada por Chile, que dirijió sus miradas codiciosas hácia las playas de Atacama, fueron, pre- cisamente los en que surgió, vitoreado el nombre de Don Gregario Pacheco de en- tre las filas populares presentándolo can- didato á la Presidencia de la República. La lucha eleccionaria, como siempre, se ini ció con calor; pero el amor á su patria pudo más que los egoísmos partidaristas; vino la fusión de los bandos de Babtista, Camacho y Arce, triunfó la justicia, se entronizó el patriotismo, no se manchó con una sola gota de sangre el suelo bo- liviano y Pacheco fué elejido Presidente Constitucional de su Patria el 6 de Agos- to de 1884. ·· Ciñendo su noble pecho con la ~anda tricolor, comenzó el ilustre ciudadano un periodo de paz interna y de progresc.s relativos al Estado de guerra externa. Su primer decreto, basado en el deseo de la ventura y engrandecimiento nacional, fué abriendo comunicación libre y franca al comercio europeo por las aguas del Atlán- tico y de los ríos Paraguay y del Plata. EL PERU ILUSTRADO No podía ser otra la práctica de Pacheco en cuya mente vive la idea de que, las facilidades de comercio con las naciones del mundo~ la protección al emigrante y la garantía ofrecida al industrial; son las ver:::l.aderas fuentes de riqueza de un pa.is libre. Si hemos de seguir Ja huella del ilustre patricio, no podemos silenciar que su segundo paso fué el de renunciar á los sueldos que las empobrecidas arcas nacio- nales debieran darle como á Presidente, y la inmediata erogación que hizo de una fuerte s•.una para atender á la suscrición que se levantó con motivo de estar ame- nazada La Paz, después de la ocupación de Arequipa, por las huestes chilenas. Con el mismo · entusiasmo y despren- dimiento que son el distintivo del precla- ro ciudadano, ha fundado á expensas pro· pias el famoso Manicomio Pacheco en Su- cre bajo el plan de los mejores institutos médicos que de su género, existen en Europa, y la instrucción pública y la prensa; esos dos elementos de la vida in- telectual de los pueblos, le deben su aten- ción preferente. Dejando al mandatario para ocupar- nos del ciudadano, sentimos alhagado el amor á la humanidad consignando que Pacheco, el filántropo, paga la contribu- ción personal de los operarios que trab<- jan en sus posesiones y minerales, sufraga los entierros y matrimonios, coadyuvan- do para la felicidad de estos últimos con capital pequeño y proporcional. Sus mane- ras distinguidas, su trato franco y leal y su personal caballeresco, hacen á la vez de Don Gregario, el objeto de la sincerí- sima y respetuosa amistad de todos los que lleg:rn á tratarle. Ligado, por otra parte, con una distinguidísima matrona de su patria, verá indudablemente que la felicidad del hogar y las virtudes que en él se practican, corresponden exactamen- te á su altura moral. La señora Corina ha querido permanecer en Europa duran- te el tiempo que su esposo es Presidente por no soportar los cumplimíentos semi- oficiales y acaso ficticios que pudiesen rendirle. Esto solo habla muy alto res- pecto de la modestia y bellas prendas que la muger cristiana y aristócrata de naci- miento, conserva incólumes al traves de su fortuna y posición social. Para terminar, consignaremos este be- llísimo rasgo de hidalguía cuyo relato lo hemos escuchado de un compatriota del señor Pacheco, y no ciertamente de los afiliados en su partido. La sangrienta etapa de Melgarejo,ese hom bre más que cruel, desgraciado, ofrece lu- to y vergüenza para Bolivia. Sucre orga- nizó lo mas granado de su juventud para luchar contra el tirano; pero el desastroso encuentro en la batalla de Ja Canteda, en Potosi, dejó diezmada y fujitiva la línea de los voluntarios y Ja juventud llegaba sin recursos á Sncre. En aquellos momentos, Pacheco puso en poder del sá- bio Jurisconsulto Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Doctor Don Andrés María Tarrico, una enorme suma de di- nero para que, so pretexto de préstamo fuese entregando á cada jóven derrotado una cantidad proporcionada á sus necesi- dades del momento. Tal es, pues, á grandes rasgos, el ciuda- dano que, elevado á la primera majistra- tura de su Patria, bajará del solio presi- .., " dencial el 6 de Agosto de l 888, y bajará en brazos del pueblo que reconoce sus virtudes, tanto más cuanto que palpa los beneficios de la paz que le ha procurado con redoblados desvelos y desprendi- miento sin precedentes. * * * DOCTOR DON MANUEL MARIA DEL VALLE. El periodismo, la diplomacia y la polí- tica designan al Doctor Don Manuel Ma- ría del Valle, Nuestro Plenipotenciario en Bolivia, alto y envidiable puesto. Sin prete11der describir el derrotero de ~u laboriosa existencia de hombre públi~ co y encomendando al porvenir, la apre· ciación de sus actos, nos limitamos á dar, junto con el retrato que registra el pre- sente número, algunos ligeros apuntes biográficos del Doctor Valle; mejor di- cho, nos concretarémos á copiar la hon- rosa foja de sus servicios al país. De la relación que haremos en segui- da, podrá desprender conclusiones bien halagadoras para la Patria, todo aquel qne, con criterio recto é imparcial, se proponga estudiar al Perú en sus hombres públicos, como elementos de bienestar y progreso. Nuestro programa nos aparta de entrar en otro género de apreciaciones, que ya podrían considerarse como meramente personales. Hé aquí ahora los rasgos biográficos del señor Doctor Don Manuel María del Valle. El Doctor Don Manuel María del Va- lle, nació el 8 de Setiembre de 1846, sien- do sus p1dres Don Lorenzo del Valle y García y Doña Tomasa Sarava. Reci- bió su instrucción media en el Seminario de Santo Toribio y la completó en la Universid~d de San Marr.os, en la que despues abrazó el estudio de la J urispru- dencia. .Fué empleado del Congreso en la Asam- blea Constituyente de 1867, habiendo a:-;- cendido en pocos mes~s á Redactor del «Diario de los Debates», puesto que con- servó en los Congresos ordinarios de 1868, 70 y 72. Se recibió de Abogado en Julio de · 1869, época en la que obtuvo sus títulos universitarios. A fines de 1870 ingresó á la empresa de <<El Nacianaln como accionista y Re- dactor principal. En 1871 fué perseguido lo mismo que sus demás compañeros por el Gobierno de aquella época, por hab~r tomado enérgir:a participación en el meeting celebrado en la plaza de Bolívar para conmemorar el 20 de Setiembre. En el año de 1872 pronucció el Doctor del Valle un luminoso informe ante la Exma. Corte Suµrema de Justicia con motivo de la clausura del diario y el despojo que entablaba fué declarado. En la época del Gobíerno de Pardo. fué nombrado miembro de varias juntas consultivas y concejal departamental. En 1874 fué representante de Ja Provin c ia de Yauyos, cuyos votos obtuvo tambien en los congresos de 1876, 78 y 79 y en el Congreso de Chorrillos. En año de l 879 desempeñó la Alcald ia de Lima, como Teniente Alcalde, pri - mero y como Alcalde titular despué:- , habiendo dejado los mas gratos recuerdo-., en aquella difícil época. Fué entónces,

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