El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias

8 Tus ojos. Dicen que te causa enojos quien con instancia los vé; mas son mis dulces antojos tus ojos negros, tus ojos que tienen un no sé qué. Yo quiero siempre admirarlos, si :to10 alcanzo á poseerlo5; y yo no sé, al contemplarlos, si he de vivir con mirarlos ó he de morir con no verlos; Pue<> es el caso que si voy á extasarme con ellos, es cosa que no está en mí en:nnorarme de tí mirando tus ojos bellos. Y si de lejos aspirn á reprimir mi deseo, cuán tristemente s11spiro, porque más bellos los miro cuando entre sueños los veo. De modo que, aunque te hostiguen k)s más dolientes enojos y á abandonarme te obliguen, tus oj0s negros, tus ojos siempre me siguen, me siguen .... . Y si conjuran mi tedio y á todo instante, somurios, tienen á mi alma en asedio, tus ojos, y no hay remedio, tus ojo:1;, niña, son mios. De suerte. que si me acusas por tus ojitos, perdón; aunque bien saben las musas que por tus ojos abusas robándome el cornzón. Ya sabes bien cuánto inspiran, y el gran poder que atesoran , en las almas que suspir~rn, tus ojos que me enamoran y siempre ingratos me miran. · RENATO 1'fonALES. Arequipa 1837. -·--- Un ángel suicida. · El galano revistero de "La Ilustración E~pañola yAmericmrn.", don sé Fenrnn- dez Brcmón refiere el siguiente episoclio ocurrido recientemente en París. EL PERU ILUSTRADO. ron después de sepultar el cadáver, halla- ron otro: el niño se había ahorcado, su Lién dose en un ta.bu1·ete, y ~pártándole con el pié cuando tenia el lazo en el pescuezo, ' 'Hay en todo suicidio algo de rep11g- nant<', si no est[L suavizada la irn presión que produce por un sentimhnto noble y g€'neroso. El suieidio el€- ese niño no e8 suicidio: es üna cosa de nostalgLt de amor, una tragedia de {mgeles. lin niño de <1c:ho nñus ahorcado por seguir á su' hermanita al eif\lo, es una de esas poC'sÍas que solo pueden hacer los niños en el error de sus sueños in0centes. "Todas ]as rosas y violetas de ]a. tierra no son bnsta11tcs para deshojadas sobre el sepulcro que guarda. á aquellos herma- mtos. Porqne es indudable que están jun- tos. La madre uo puede consentir que h)s hayan separado." -·- A una muger. HASTIO. Ahandóname •ya, déjame sol0 Atrrvésar de"l mundo el cementerio; Ya murió entre 1os dos todo rnisterio, Tras el'misterio sucnmhió el a.mor: · El corHzÓn que vive de ilusiones Muere al to<:ar la realidad sorn bría- Ya tu mirada lánguida rne hastía, Déjame solo en :h~i infernal dolor. Esta. frente que ves a;jada y mustia, Lf.tpida de un sepulcro solitario, Donde tu amor Yehemente y sanguinario Supo sns esperanzas escribir; Y a no tiene Yigor, ni ardiente sueña 'coryrn en dias de ·gloria y ele ventura: Tu arrancaste el lat1rel~, en su locura, Los ángeles viniéronle ú ceñir. - Recuerdas? Soñadora y entusiasta. }'orjaha mundos de ilusiánes belJas, Y robaba su luz á ]as estrellas Para su cielo n:iá.gico al·umbrar; Tú la tocabas con respeto santo, Y acercando tus labios ru.uicunclos, Dat",aliento querías á esos !11tmdos Y verlos á tus plantos palpit:'\.r. Vanidosa, creías q uc en tns labios Se e~1cerraha el principio ele la vida, Y si mirabas tu ilusion fallida T('m blabas, convulsint, de furor: Te hice ci·cer e\1 ese sacrilPgio Para alPntar tu (Jrgull0 ·é impoknc:i, Y por tenerte escla nt de mi ciencia-- Que en eso está b. cient:ia del amor. Por una contradicciún inexplicable, el lwmüre se vale de la tinta para e:sparcir por la tierra la e1aridnd de sus ideas. Esto es lo mismo que si el sol espar- ci e ra por el mundo la lúz del día valién- dose pa.ra ello ele la oscuridad de IÚ noche. Para mí el tintero es la rept'l'senta<..;iún. de nuestra propia inteligene;i:.t: es 0sc111·0 como el f(i.>ndo de nuestros pensamientos. Siempre que escriüo se me pone de- lante de lns ojos como un erngma. El que habla piensa con la lengua: el que escribe piensa con 1a plmna. El tintero es una especie de mar negro, en el cual pesca el hombt·e sus propie- dades. Y 1a pluma es la hija del tintero. Por grnncle q ne sea el desprecio coH que uno mire su vi.da , siempre se detie11e al ver delante de su ped10 el cañón de una pistola. La sociedad es rnncho más valiente. Todos ]os <.lias se arroja tranquila y sc- nma contra esa multitud de proyeetiles, que c011timwrnente lanzan al aire lQs caño- nes inagotablc:s de 11.is pluma~. Con una pistola se puede matar á UJil. hornbre; con una pluma .se puede matar una alma. La pluma es una arma de perc:uc:ión cu- yos tiros van siempre al corazón ó la ca- beza. En fin, p: :i.ra que JlO quede duela é!e que 1a pluma es una arma terril.Jle, basta fijar- se en que :no hay ya ninguna que no :sea de acero.. Lúros y .loras.:--Un rliario ele Montevi- deo, de recil~iJte fetha, mrunc·ia el arribo próximo á esa capital de ~lr. A1el.)', con una. oriji1¡,allsim, compañia zoológica, compuesta de locos y 101:as, tan notables y maravillosos cmn.o los celebrados y nun- ca bien ponderados fanto<:hes. --~ .......... _ A .. -..... Vino l~ p17imanra y el campo se :.cu hrió tte verdes galas; . Los pájaros cantaron A la hermosura de las rosas blancas. Pero 11egó el itnierno. Y to<lo lo ~ecó su mano h~lacla; Los tristC's pajarillos Lloraron tristemente su dosgraeia; "Los srñores de A rdoni tenían do::; hijos, el niüo <le ocho y la niña de seis años: miéntras el primero rsta ba f'n el co- fogio, la. niü.ita enfermó del Crup, siendo el caso tán fulminante que murió á ]U;S pocas horas. Trataron los padres de ocul- t:ar al chico la desgracia, pPl'O fueron tales sus preguntas y la instancia, que tuvieron que r..:onfesarle la verdad. Pidió que le de- jasen entrar en <lónde estaba su hennnnita, y al verlH amortajada y cubierta de flores. se abruzó á ella, besó su cabecita y sus manos heladas, y hubo q ne separarlo de allí con trab::ijo. Al día siguiente, en d momento de llevarla á enterrar quiso des- pedirse de Ja niüa muerta; entónc€'s no lloró: soio dijo al darle el último beso: Bítsta, lrnstn, por Dios, que estoy cansado De verte erguir con mn bición insana, Creyendo que. en tu boca está el nrnñana Y del poder la rég1a rnngestad; Mañana es pólvn tu beldad sohc~rlJin, Hoy me empalaga tv aromado alie11to- D0ja ¡por Dios! que el pnhre pensamiento Uusq ue en otras esferas la YC'rdacl. ¿Y habré yo ele quedarme, Si tu belleza y tu Yirtud cantara, Cumo los pajarill0s, Llorando sin consuelo mi desgracia? ; No, mil veces, lii n mio· Mi tímida canción no serú rnna, Porque es i1wltemblo . --Hasta luego. "Salió la. comitiva, y con C'lla 11t familia dejando al niño en cm_;a, Cuando regresa- EL Culeo :r'ERENCIO. ... La pluma del Escritor. Un tintero, es un al>ismQ: ha did10 un gran autor. La t.iritn, prosigur, es nC'grr, por una razón verdaclcramente triste, <.'» un luto <le ] H8 idea::;. La et(!.nrn primavera Je .tu alma! E. ZEGARRA ilALLÚN. 1887. Epí~~áma. De arnfir un ran to dedicó don .T usto .A una. .sc·fiora ele i·nuy Hlto rango; PPrn qn1tdi'1 tún in;~], quo todos dicen Que salic'.1 d p<Jbr* Justo por un canto. / 'E. ZEGARRA B.ALLÓN.

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