El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
8 ñeros lo eligieron tambien Alcalde de esa corporación, en virtud de haber presen- tado su renuncia de ese cargo el Doctor Don Melitón Porras: puesto que aceptó el señor Coronel Torrico no sin alguna resistencia de su parte, pues habría que- rido estar con un rifle en la mano y pe- lear como soldado, en defensa de su pa- tria, por ser esto más compatible con su carrera de las armas. En virtud de las facultades, ámplias en todo sentido, que recibiera del señor Pié- rola, como autoridad absoluta sin suje- sión á ninguna ley, el señor Torrico tra- tó activamente de la organización de la Guardia Urbana de Lima; de la forma- ción del Hospital de Sangre, en el Pala- cio de la Exposición; del nombramiento de un Tribunal compuesto de personas muy notables, asi como de los Jueces que daban plena garantia de sus actos. Todo marchaba tan satisfactoriamente como podía esperarse de una situación en ex- tremo anormal para el país; mas, en mo- mentos supremos, foé relevado de sus funciones y permaneció en su puesto de Alcalde, hasta el memorable 15 de Ene- ro, en que se dió la batalla de Miraflores, y en cuya noche fué llamado por el Ho- norable Cuerpo Diplomático, para que, en vista de tan extraordinarias circuns- tancias, tomára una parte activa en la representación de la ciudad. Resuelta la entrega de Lima, en cabil- do abierto, y nombrado el Coronel Don Belisario Suarez para conservar el órden público, el señor Torrico marchó al cam- pamento enemigo á cumplir con el deber que su patriotismo le imponía. Y en pre- sencia de los acontecimientos que comen- zaban á realizarse desde la noche, el se- ñor Torrico volvió á organizar la Guar- dia Urbana; y de acuerdo con el señor Coronel Suarez y señor Doctor R. Mora~ les, se resolvió contener enérgicamente los desórdenes que, en proporciones alar- mantes, venían desarrollándose á gran pa- so, actitud que, felizmeute, <lió muy pron- to el resultado deseado por todo el pací- fico vecindario. La conducta que el señor Coronel Tor- rico observó durante la ocupación de Lima por el ejército chileno, fué digna de sus honrosos antecedentes; y por ella mereció la deferencia y la especial consi- deraóón, tanto del enemigo como de los extrangeros residentes en el país y de to- dos sus conciudadanos. Restablecido el Régimen Constitucio- nal de la República, el Sr. Coronel Tor- rico ha sido llamado á compartir con el Jefe de la Nación de las penosa~ labores de la Administración pública, desempe- ñando, primero, la cartera de Guerra y Marina y al presente la de Gobierno, Po- licía y Obras Públicas, como Ministro de Estado. -'k * * CORONEL DON FELIPE RAN'l'IAGO CRESPO. Entre los jefes distinguidos de nuestro ejércit, 1, ocupa un puesto muy merecido el Coronel Graduado euyu nomhn• euca- beza estas líneas. Felipe Santiago Crespo nació en la ciu- €1ad de Arequipa, euna de tantos hombres ilustres, el día 31 de Julio de 1839, y :fue- ron sus padres el C<1rouel español Don José Urespo y la señora D011a Manuela EL PERU ILUSTRADO. Bueno, de padres españoles, tambien, y per- tes hicieron el último noble esfuerzo para teneciente á una de las más <listinguídas sacar airoso el amado bicolor de la Pati·ia. familias de esa capital. En esta memorable jornada, el Coronel Hacía Crespo s~s estudios en el Colegio Crespo, al frente del batallón 1. 0 de Canta de la Independencia Americana de dicha N. 0 63, fné uno de aquellos jefes que lu- ciudad, por lo& años <le 1853, con la bri- charon valerosamente á la cabeza de su:s llante pléya<le de jóvenes que despues han soldados, regando con 5U propia sangre ocupado tan distinguidos puestos en la esos campos de batalla, fatales para nues- R.epública, cuando se inició la campaña á tras armas. Bolivía, en la que Crespo, no obstante su Con estas últimas batallas lib1·adas á las col'ta edad, se decidió á tomar parte, ingl'e- puertas de Lima, quedó el desgraciado sando en el ejército peruano corno solda- Perú fatigado é inerme á merced del eue- do distinguido; en cuya condieión marchó migo; pero entre Jos que pensaron que cümo un verdadero patriota, hasta obtener aún podía hacerse un esfuerzo supremo, en 11 de Febrero de 1854 la clase de Sub- que aún podía derramarse la última gota teniente, p<)r dcspaehos expedidos por el de sangre para borrar C1H1 ella aquel tra- gobiemo del Gran Mariseal Don Ramón tado de paz que tan duramente lastimaba Castilla, en cuya condición hizo toda la el patriotismo, se hallaba el Coronel Cres- campaña con el Ejército Libertador. po, dispuesto á sucumbir por la patria ó Siempre del lado de la buena causa y labar con sangre el lodo villanamente ar- fiel servidor de las i11stituci0nes republica- rojado sobre su adorable enseña. nas, corn batió contra la revolución enea- Abandonando, pues, los pequeños inte- bezada, el año de 1857, en Arequipa por reses que había comenzado á dirijir en el General Vivanco, asistiendo {L la farno- ese lapso obligauo por el pesar y lns lá- sa toma de esa dudad en los inolvidables grimas del infortuni0, marchó presuroso dias 6 y 7 de Marzo de 1858. á unirse á su antiguo compañero y amigo, Gradua<lo de Sargento Mayor, asistió á el ilustre General C{iceres, el que estimun- la campaña de la Hestauraeión, á órdenes do en Crespo las cualidades y mérito de del General Don Pedro DiPz Canseco, 2. 0 un buen sold~ido, le dió inmediatamente Vice-Presidente de la República, distín- un puesto entre ese puñado de valientes guiéndose siempre por su condw-ta inta- defensores de la Patria, que han sabido ehaule y su \'alor bien probado, hasta ob- devolverla su autonomía, sus leyes, sus tener en la toma de Lima, el 6 de Noviem- derechos y to-:las sus instituciones. bre <le 1865, la efectividad de su elase. 1 Sirdó primero como edecan de Gobicr- Poco tit:>mpo despues, el 2 de l\tayo de 1 no, y en la memo1·able batalla de Huama- 18G6, Crespo inaudaba mia batería de Ar- ehuco como jefe del batallón "Marcavalle". tilleria del fuerte de Ayacucho, en el Ca- Después acomp~ñó al señor Geueml llao, y dirij-ía los más certeros proyectiles Cáceres en el resto de la campaü:L y en contra los buques de la escuadra española, 1 todas lus acciones de armas liLradas c:on lrnsta el punto de que ellos fueron á herir (•l fin de d<>voh·erle al país su con, titu- de muerte á las fragatas "Blanca" y "Be- tucionalidad, hasta la. toma de Lima que renguela" sacáudohts inmediatamente de tuvo lugar en Di<.:iembre del año próximo combate; y c•sta circunstancia, gloriosa pa- pasado. ra un militar patriota, iut0ligent(:' y pnn- 1 Exaltado rl General C(tce1·es al mando dono roso, quedó perfe<:tarnente corn pro- 1Supremo de la H.epú bliea por voluntad bada, no solo por el mérito de un expe- unánime de los pueblos, el Uoronel Crespo diente probatorio q uc Crc::;tio organizó al ::;iguió prestanrlo sus servicios al lado Je efecto, sino por las palabras testuales del S. E. eomu Edeean de Gobierno, y hoy parte pasado á su Gobierno por el _\ lrni- ocup~ el ptH'sto de .Comisario del Uuartel rante de la misma Escuadra Española, 2. 0 de esta Capital recibiendo reitera.da' dándole euenta detallada y mimH'iosa del mue::;tras de apreeio, no soln de superiores expresado combate. v subalternos sino tambien de todos los En Ja última guerra con Chile, Crespo ;,ecinos del distrito de su mando. prestó servicios no ménos importantes á * su patria. Asistió, en el Sur, á las batallas 1 * * de San Franeiseu, Tarnpac:i y, últimamen- PECCAH.IES. te, á Ja de Tac11cl, en la cual reei bit> dos he ri<las, batiéndose ~on denuedo al lado del Los chanc:ho8 sih·estres de nuestras mon- ilustre General D<m .Andrés A \·eliuo Cá- 1 tañas (Dicotylus torquatus y Dicotyllls la- ceres. 1 biatus) forrnau una familia interesante En la jornada ele Tarnpa<'{t se le enco- de la Historia Natural, conocida con el mendú 1a di1·pcciún de las eolumnas Ji~Nas,, nombre de Dicotylince, que habita lasgran- cornpuestas de fup1·zas pernauas y bulivia- des montañas de las Hegi.mes tropicales, nas, <;on !ns 'lue, no obstante una vigorn- <le<:>de :Méxieo al Paraguay, y que en las sa resisteneia de parto dPl enemigo, logró montañas trasaucliuas del Perú son s<->bre~ coronar uno <..h~ los et~rrns en qne éste se ha- 111aneni 11unrn1·<1sos. !Jaba p11sPsionad<1, obligánllolt! á abando- 1 Est<JS animales en su formación general 11ai·, en la fuga, partt> de sus astilleros, de y aún eu sn lllodo <le sul>sistlr, tieuen _gran su armameuto y equipos, que solo pu<lo 1 semejauza al chancho eornun. Difieren recuperar m0rcPd al empuje ele u11 grupo l'll te11e1· una cabeza mús pequeña y grnesn; muy superior en núniero y en C011Jieiones su euerpn y sus miembros son más cotn~ ventajosas al de los valif'ntes, fatigados )'<l pactos; ::;u cola es tan peq tH•üa, que <:l\~l poi· una lueha sin tregua ni desean so e11 puede decirse que 110 txiste, y tien~ a<lem~ tántas horas del dia. sobrP la parte del lnmo próxi111a a los. r1- IIallóse así mismo en la ch,fcnza de las fio11es uua glándula que seg.rega un líquido pla.yas de Arica y Pisagua, cuau<lo estas demasiado fétiJo. fuer011 bombardeadas por Ja <':s<:uadr,i de El Pécc:ari ( JJicotylus torquatus) que Chile y, finalmente, <'ll las batallas lle 8an 1°t'p1·c·sellta nuestro grabado l~s 1111 nimal Juan y Miraflores, cu que nuel'.iti:as hue~- que ai1Ja en grandes trnpas y, sE>gun lo
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