El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias

8 por retaguardia, á los engreídos vencedo- res, y el combate se restablece. Los derrotados se rehacen y vuelven con brío sobre los escuadrones españoles. N ecochea se reincorpora, y dice al pelo- tón de soldados realistas que lo conducía prisionero: -Victr...ria por la Patria! -Vict(Jria por el Rey!-contesta el sar- gento Soto. -Nó!-insiste el bravo argentino--Ya no se oye el clarín de Canterac .... están ustedes derrotados. Y así era, en efecto. La tornadiza victoria se declaraba por el Perú, y N ecochea era rescatado. - Vi van los II úzares de Colombia!- gritaba un jefe aproximándose á. Bolírnr. -La pin .... pinela!-exclamaba el Li- bertador que habí.a presenciado los inci- dentes todos del combate-Vivan los Há- zares del Perú! El capitún H errán había logrado tomar prisionero al infatigable clarín de Cante- rac, y en el mi:.mo campo de batalla se lo presentó :1 N ecochca. K te, irritado aún con el recuerdo de las recientes peripecias ó exasperado por el dolor de las heridas, dijo lacónicamente: -Que lo fusilen .... -General..- ... !-observó Her1·án, in- terrumpiéndolo. -U que se meta. á fraile-añadió Ne- coche:-i., como complementando la frase. -}li General, me haré fraile-contestó prccípitaclarnente el prisionero. . . . , -¿Me empeñas tu palabra?- ms1st10 Necochea. EL PERU ILUSTRADO. En las miríficas frondas Flores hay, múltiples, gayas, Mas nunca serán perfectas, Si no tienen rosas blancas. Jamás tuvieron rivales, Sus hojas, nítidas, albas, Como no tienen los tintes Diáfanos de la alborada. La juventud seductora Que cubre el seno de gasas, Prende en ellas una rosa Y sus hechizos realza. Las Sílfides, las Orcacles, Las Ninfas, Dicsas y Ha.das, Hienden los claros espacios, Con álas de rosas blancas. Si la aldeana sus cabellos Adorna con rosa albas, 8e hace más gentíl y hermosa Que las bellezas romanas. Ellas al mundo vinieron Con la misión delicada De orlar la serena frente, Pura, jnveuíl y casta. Ellas son el ·signo mágico Para la nupcial alianza, La pureza preconizan Y la virtud sacrosanta. Son compañeras precisas De las que, en regiones altas, Disfrutan, gozan, ostentan De la fortuna las galas. De la discordia el levantado cuello Humíllase á su voz, calla la guerra, Y hasta el conquistador que al mundo aterra Se cautiva en la red de su cabello. Si es tal la fuerza, y el poder es tanto Que en nuestro sér ejerce su hermosura ¿Por qué ese exeso de inefable encanto Sufre del hombre la opreción más dura? -¡Porque es de la mujer fatal estrella Poner los grillos y arrastrarlos ella! EMILIO ESPEJO y URETA. Amor bendito. A UNA GUAPA CHAPETONA. ¿Que no me quieres tú? y qué me importa, Cuando tienes una alma de cartón .... Mas, al fin, no te debo ni me debes: Tampoco te amo yó! Segaré la~ espigas de mi huerto, De sus granos h?ré sabroso pan; Habrá en mi casa generoso vino Y, entónces, me querrás. Que amor con hambre no cautiva, es cierto, Ni sin aceite hay luz en un candil; Mas, habiendo puchero y Valdepeñas, 1 ¿Quién puede resistir? A. DE LA E. DELGADO. Desinfectante -La empeño, mi general. -Pues estás en libertad. Has de tu ca- ' Un diario de medicina d(L la siguiente receta parn obtener un desinfectante su- p erior: Se c1isuelven en agntt caliente cua.- tro libras de sulfato de hiHTO ó de sulfa- to de cobre, Jl'ñadiendo á dicha bOlución antes de q ne se enfrie, dos orn~as de ácido sulfúrico y ocho de ácido carbólico: fil_ trese despnes y consérvese en botella.a. En los puntos en q ne este po,leroso de· sinfectante no se pueda usar en su esta.do fiuic.lo , se pone mezclándose con aserrín. pa un sayo. Terminada la guerra de Independencia, el cfa rín de Canterac vistió, en Bogotá, el hábito de fraile en el convento de San Diego. La historia lo conoce con el nomhrc de -el padre Te110. RlCARDO PALMA. Las Rosas blancas. Con el llanto de la aurora,. Con los suspiros del aura Y las caricias del céfiro Nacieron las rosas blancos. N'tveos cnpullos lu<'.iettdi> En sus tal los de> esmeraldas, Para ofrecer nueva vida, · ( :on sus hojas nacaracl1ls. En su corola de amorc:s Se re<.:oncentrnn las Gracias, Y su ví. vido perfume (iue ningun aroma iguala. . Su dliz apeteciJ.o Tiene la ambrosía mági<'a Cun que satura Ja-; Lrisas, En recompensa, galana. Es su misterioso seno Núcleo de esenc:ias y galas, Con sus pétalos menudos • Y la fragancia que exhala. D0 lns q ne, en fúnebre lecho, H.eposan ent1·e gui mal das Y compañía i1os hacen En la última morada; En fü1, de las que yo amo Y que los ángeles guardan Con las cnrnnas que el Üielll Les dit•r;;t de Rosos Blcrncas. Registros (;iviles. CARMEN PoTTS DE P. URIBE. Dehc>mos una palabra sincera de felici- ------ - \ tación al señor A.rtnro A.rróspide que op- 1 Encontrada. tó haee po~os dias el_ ho11rosn gr~l~ 1 1de .d,oc- tor en ,J tu·1spruclencm en la. Cmvers1dad ( " ) 1fa\·or Je ~nn Mart:u ' de Lima. "GEFUNDEN DE GCETHE. .... 1 La importante tés is que so::; tuvo y que ~fo entré en el bosque, Je mí mismo lleno, se trnl>ajó en los talh•re::; de esta imprenta D0 nada en pos y á todo plan iigeno; versó snbrl~ los Hegistrns del Estado Civil. Cua.ndo en la oscuridad ví q uc des<·ut'\lla Linda una flor como luciente estrella: Quise aiTaJ1carla y tímida me grit<t: "¿Dónde me llerns? ¿A morir marchitn?" 1 Con sus rnices íntegra saquéla Y á otrn sitio Pn rn i huerto trn!'-lpo1 téla, 11:. hoy trasplantada en el 1ugar callado vive y fto1·c·c·~ como en su otro estado. JUAN DE ARONA. La Mujer. Es la mujer un celestial destello Que el Sér Supremo nos envió á la tierra, Y en su mirada angelical encierra, Cuanto hay de noble, encantador, y bello. Dicho tral>njo que nos hemos dado tiem- po para leer dete11idame11te es e11teram~u­ te 11 tlP\'O y hace la dt•fei1Sa de las idea más 1 i ber;Lle:s. Filo:sófiea, histúri<.::t y positivamente ha trata.do el ])r. A tTtÍspide el importante rarnn legal de los Hl'gístros Civil0s.- 8entimos que el limitad(J espaci0 de que podemos disponer en uuestras columnas, nos impida haeer un estudio detenido so- bre dicha ohrn, que ha merecido, ya, un · j 11sto a plauso de las pen;onas entendidas. Nos limitamos por ello á copiar algunos pál'rnfos que han llama.do espedal mente nuestra atención. En un ('Xtens1> capítulo sohre la Fran· : cia, dice. '·Scilo la Francia se mostró fuerte, deJ- de tempr:itw, en la defensa de sus legítimos fueros; solo esta gl'an na<.:ión se P' so fre1~­ te ó. frente de la Iglesia Catúlica y, \!ons1-

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