El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
8 año 1789 debió su primero Dique, el 1 «.Brunswick Dock)), á un c~n.stru<.:tor . de buques el señor Perry. El s1t10 escogido para es'ta obra es el ccBlackwall». Este Di- que fué construido para acomodar 28 bu- ques de la ·Compañia de las Indias y 60 más de menor calado. Antes del año 1789, las mercaderías se almacenaban en pontones y lanchas, por no haber l?tgar donde descm·gm·le,;s en los muelles legales. Entonces el pillaje era enorme: lancheros fletaros, peones, los tripulantes de los buques,los pilotos y capitanes y hasta los oficiales de la Adua- na conspiraban en el pillaje general; la pc- licía y las leyes eran insuficientes para con- tener este abuso. Hoy día Lóndres tiene seis Diques ocu- pando en ]i:I. orilla. del Támesis una distan- cia de una legua y media, y tienen una area de cerca de dos millones dt3 nietros cuadra- dos. En este espacio pueden entrar d.e una vez 1500 buques fuera ele las lanchas y botes pequeños. Los almacenes y sótanos en que están depositadas las mcrcaderias, tienen una capa,cidad ele seiscientas 1nil toneladas. En los primeros están dE>positados Té, Cafe, Tabaco, Azúcar, Marfil, Lana, Metales, Cá- ñamo, etc. etc. y en los segundos toda. clase de vinos, licores etc. El valor de las mercaderífls que entran á estos depósitos durante el año, es, por término medio, de sesenta y nn millones de soles, y para la destrucción de las ra~a,s. I tienen centenares de gatos, la manteneion de los cuales cuesta anualmente más d0 dos mil soles. 1 Los trabaja<lores, peones, etc. emplea- ¡ dos diariameute 011 estos Diques, varhm de cinco á seis mil hombres. El plazo para descargar un buque <>S dt> seis semanas; pasado este plazo so cul>ran por cada to- nelada, por la primera quincena un medio centavo, y un centa.Yo vor cada semana despues. , El costo -total de estos inmenso~ Diques j ha sido más de doscientos veinte m.illones . 1 de soles de platct ó casi doble del capital invertido en la construceión de los Ferro- caniles contratados, por el difunto :Meiggs j en este pais. * * ·"k Lima, 14 <le Julio de i 887 Un beso telefónico A desped10 de cunutos nfirma'n que las · invenciones ~ la\ :q}Oderna industria no 1 ofrecen asunte á 1 '1~ Manu_el del 1 Palacio ha encoi.trado mot o en el teló- 1 fono para hacer e1. correcta rima la aui- mada y chispeante ·rnr1 a~ión cb un diálo- 1 go que merece copillrse: -¡Hola! -iQuién l.lamn? -Soy yo. ¿Con quién hablc1 -Con Maria. -Guárdete Dio!, prend~ min. -Más aito. -¿ o entic.ndes? . -Nó -Anoche soñé contigo. -Sigue . - Y tú ¿pensastes en mí? -Un poco -¿Me quieres? -Sí; EL PERO ILUSTRADO. Que oigo muy poco te digo. -¿Estás sola? -Como un hongo -¿Y tu madre? -Salió á misa . - Me alegro. -Mas date prisa, Que ser breve me propongo. -Háblame de amor. -Hablemos. Mi padre me dijo ayer: «Esto ya no puede ser». -¿Nos casamos ó qué hacemos? -No te oig<1. -Que mi papá. Dice que la temporada Le parece muy pesada. ¿Lo vas entendiendo ya? - Dos ó tres fraces, Maria, He casado .... -Si tu amor Es tai1 poco cazadol', Vas á errar la puntería. Contesta, pues, -Mi lurern, Sólo puedo contestarte Que sin verte y sin hablarte Yo no vivo, desespero. ¿Oyes? -:-Prosigue hasta ver .... -Si yo pudiera lograr Que me llegases á amar .... -¿Cómo? -Uorno una mujer .... -Ya te f'ntiendo. · -Que serena Y con mi cariño ufann, Sin pensar en el mañana .... - Lo que te dije no suena. -A Yer il11e arna~? -Esto sl. -¿Me olvidarás? -Esto 110. -Pues dame utrn prueba ¿Pero cómo? -¿Y<.'.1? -Desde nhí, Acérl'ate al apnrflto Cuant1) puedas. -.l\Ie ac<"nl ué. -~Vas ú. oirme? , -.Proha1·é. - Es cosa Je poco rato. Pon ]a boca, te lo pido, Cual si hablaras. -¿Y á qué es eso? -¿Oist0s? -Un estallido. --¡Y ú. qué te ha sonado? -.A. beso. -¡Graci11s á, Dios que has oil!lu! ---·~· 1 vengan dirigiéndose á buscar á las locali- dades vecinas enamoradas ménos severas. De ahí una verdadera revolución en New- ton, que tratan de explotar los partidarios de la prohibición absoluta de las bebidas alcohólicas . CAPRICORNIO. Ultratumba. (INÉDITA.) El féretro ocultaba su hermosura, ¡Ay! que la Muerte por mi mal cerró; Y al mirarlo pasar ¡oh desventura! I N ' , . . h ll' " I o se como m1 pee: o no cRta o ..... 1 1 Desde entónces, mi espfritu abatido Vaga de su sepulcro al rededor, Gimiendo, en Yano, por el bien perdido, Corno espectro doliente del an1or .... ! Y en las noche" de lun:i, llamo, nmante, A la. sombría losa SC'pnlcral, Y en lo profundo, un éco agonizante, Me responde: "El mnor es inmortal! ... J l'AN F. EZETA. La hnnra del mari<J.o. A UNA RECIEN CASADA. Ayer eras doncel la candorosa, 1 Todo se te podía pc·rdo11ar; Jlo_y llegaste al altar-eres esposa, Y el mundo te comienza á Yigilar. De los grnn•s deberes de tu estado ¡ Nada disculpará leve descuido, Pues, redúcense á uno, bien mirarlo: ¡La honra clei nrnrido! 1 En plena lihertad dijiste nmo, 1 La Iglesi<t rPcogió tu affrmac:ión: 1 Mentiste? no lo sé,. ~nas no ~ay reclamo: 1ro es tuyo tu prop10 corazon. Si dijiste Yerdad, dit·hosa el'es, Tu destino feliz está cumplido: PuNles guardar, cual delJt•n h1s mugerrs. ¡La ho111'1"1. del marido! No hagas caso el~ tí, sigue su hurlla Mira en poco del mundo los rigores; Cuida, sí, de que brille pura y Leila ,-_,a estrella de· tus lícitos amores. Poi' tu honra, que l's 1rnda, no te aflijas: Qul• <'S un bien r1 ue jamás verús ~?rdido, Si guardas, en las forma~ más prohJaS~ ;La h(lnrn Jel marido! Esa honra es cual vidrio de Vl'IH'Cia Que empaña, aunque de pa:;o; el Rimple aliento, 1Es aún mús delicada q 11e la Iglesia. AYiso á los solteros. Cuyos preceptos hif're un rna! intento; . . - . Es globo de jalJón ue dcsrnuece Lns niñas casadera8 de la villa de New- 1El rnas liaero y témw resoplido, ton (Nuent Jersey) recien se han consti- Corno un°copo de espuma desparece tui do en sociedad "contra el vicio con el ¡La honra del marido! fin de regenerar á los jóvenes." Todas las __ ni:fü1s 9- ue <lesen_n fürr~,1ar pai:te de la nue- N 0 quieres empafiai 1~ 1 ? Es m.uy sendllo: va so~iedad esta1: obhFadas a cornprome-1 Mírate de ·esa hontn. en el es pe J~ ter~e a rechazar 111flex1blemente las decla- y sigue, cual muger, ante su l!r1llo rae10nes de todo hombre qt1 haga uso de y cie•rarnente el último consejo; bebid~s alcohólicas ó de tabaco en cual- Te ha~á saber que tu ·or m·onl0;:1:i q.uiera forrn.~ que sea. Paree~ que n~ás de El a r de tu espo , e más u cmcuenta mna~ casaderas h9.n ~uscnto ya Te exije que con es, en relOi'no, este cornprom1so. Pero los J~venes de ·La honr del marida! Newton rehusan S<)met rse á esta regla, i que consideran tiránic y arbitraria, y se
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