El Patito feo

mañana, los dos animales no tardaron en descubrir la presencia del extraño pato. El gato empezó a ronronear y la gallina lo acompañó con su cloqueo. -¿Qué diablos pasa? -dijo la mujer, mirando a su alrededor, pero su vista no era muy buena y lo que pensó fue que el patito era un pato gordo extraviado. -¡Qué maravilla! -exclamó-. Ahora tendremos huevos de pata... si es que no se trata de un pato. Habrá que esperar a ver lo qué resulta. De modo que tomó al patito a prueba por tres semanas, al final de las cuales no había podido encontrar ningún huevo. El gato y la gallina eran algo así como dueños de aquella casa. Siempre decían: "Nosotros y el mundo” pues creían que ellos representaban la mitad del mundo; y por cierto que la mejor mitad. El patito pensaba que podían existir dos opiniones al respecto, pero el gato ni siquiera quería escucharlo. -¿Sabes poner huevos? -preguntó una vez

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