participaron 37 equipos —se jugó una única edición ese año— y que otorgaba un cupo a la Liguilla pre-Libertadores y dos ascensos a la Primera División del Perú. El Torneo Zonal tenía como base los clubes que participaron en el Campeonato Descentralizado de 1991 y que, tras la reducción a 16 equipos de la Primera División, no lograron clasificar al Descentralizado 1992. A estos se agregaron los seis mejores equipos de la Segunda División 1991 y los nueve campeones regionales de la Copa Perú 1991. El campeón del torneo fue Ovación Sipesa, que clasificó a la liguilla pre-LibertadoresConmebol de 1992 y, junto al subcampeón Unión Huaral, ascendió al Campeonato Descentralizado 1993. El resto de equipos descendió a su liga de origen para participar en la Copa Perú, excepto los clubes de la Zonal II que pasaron a la Segunda División 1993. La división del campeonato condujo a la existencia de dos ADFP. Por un lado, la ADFP en sí misma, encabezada por Marcelo Allemant, conformada por los 16 equipos; y la ADFP Interzonal, encabezada por Jorge García Ruiz —ambas se disputaron el nombre de la asociación—. Por primera vez encontramos una diferenciación entre los clubes provincianos: aquellos que se relacionaban con los limeños aún a pesar de su menosprecio y aquellos que no. Al mismo tiempo, la opinión de los dirigentes y un sector del Parlamento presionaron para acelerar la salida del ministro de Educación Augusto Antoniolli, a quien acusaban de defender la intervención de la política en el deporte. Antoniolli fue remplazado por Alberto Varillas. Sin embargo, durante su mandato, nuevamente, el gobierno declaró en estado emergencia el sistema deportivo nacional a través del decreto legislativo 25534. El nuevo decreto, promulgado el 5 de junio de 1992, suspendía el artículo 12 de la Ley General del Deporte relacionado con las elecciones democráticas en las federaciones deportivas; en consecuencia, en el ínterin quedó un vacío de poder en la estructura deportiva. En palabras del senador Enrique Bernales: Los alcances de este dispositivo [el DL 695] cambiaron toda la estructura deportiva. Especialmente en las direcciones de los cuadros directivos. La ley 328 hablaba de la democratización de las elecciones. Se comenzaba con las ligas para luego llegar a las federaciones. Se cambió este sistema y todo ha quedado en nada. En estos momentos hay un grave vacío en el deporte. No hay dirigentes. No hay autoridades (La República, junio de 1992). 193
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