Tira de Juan Acevedo, publicada el 25 de octubre de 1979 en Monos y Monadas. Ilustra la frustración del peruano de a pie, el «pobre diablo», frente al intento del entonces presidente, el general Morales Bermúdez, de lograr réditos políticos con la selección peruana de fútbol. El INRED no fue excepción de estas políticas. De una lógica pro amateur, la institución inició un proceso gradual de reposicionamiento del fútbol profesional. Asimismo, asumió una postura que favorecía la participación de los clubes, especialmente en temas económicos. El columnista Óscar Vergara «Osver» sintetizó este giro en su columna del 6 de julio de 1976 en La Crónica: sin incentivos económicos y deportivos, el fútbol amateur es imposible: ¿Qué aliciente tiene romperse como jugador o dirigente por un club que nunca podrá llegar a militar al lado de la U, Alianza, Muni o Boys, que son los grandes clubes de nuestro fútbol? Podrá ser muy romántico aquello de competir por competir, pero todos sabemos, y los dirigentes de los clubes más que nadie, que ningún jugador levanta 20 cm del suelo un pie si no hay dinero de por medio. El amateurismo en fútbol es una utopía, actualmente. Entonces, ¿cuáles serían las condiciones que hubiese tenido que mantener el fútbol profesional? Osver resaltó la necesidad de mantener las 100
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx