El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
83 una normativa funcionaria: es una lectura del mundo que nos hace dinamizarla. Resulta por eso indispensable una altísima dosis de indignación y de asombro. Y más grande aun de cohe- rencia y consecuencia. Son palabras muy bellas, y por bellas, esquivas, y por esquivas, trajinantes. Coherencia viene de haerere , que significa estar internamente adhe- rido; y consecuencia viene de sequi : la cualidad de per- severar sin rendirse. Nos toca mirar a largo plazo. Nosotros, en Caja- marca, tenemos casi cincuenta años de venir andando y sabemos que recién estamos empezando. Para impul- sarnos y para ser justos, no necesitamos tener sobre la nuca la mirada de Dios: basta con la existencia de los descamisados. Aunque sabemos que el camino es largo, no nos falta el antojo y el entusiasmo. Y andamos advertidos: hace poco más de 400 años, Cervantes decía, a través don Quijote, el ingenioso hidalgo: Pero no es merecedora la depravada edad nuestra de gozar tanto bien como el que gozaron las eda- des donde los andantes caballeros tomaron a su cargo y echaron sobre sus espaldas la defensa de los reinos, el amparo de las doncellas, el socorro de los huérfanos y pupilos, el castigo de los sober- bios y el premio de los humildes. Los más de los
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