El imperio inka
camac y es traducida por Frank Salomon como «aquel que dota al mundo de ser». La capacidad generativa del camay no está restringida, sin embargo, a las deidades andinas como Pachacamac, adorado en el complejo sagrado de peregrinaje donde los incas construyeron su propio templo del Sol y llenaron la plaza con la misma arena blanca con que llenaron la plaza de Cuzco. Manifestaciones menos terrenales, como las huacas locales, podían animar entidades más pequeñas como piedras abandonadas o colocadas en el medio del campo. Gracias a las habilidades especiales que poseían, los maestros artesanos del Tahuantinsuyo fueron asociados con la capacidad de dotar a los objetos que producían de esta esencia del ser. Títulos como cumpicamayoc,
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