El imperio inka
sino también entre países y grupos étnicos distintos. El intercambio de brindis se hacía entre andinos y sus divinidades, como puede verse en el dibujo que hace Guamán Poma de Ayala del brindis incaico con el Sol (fig. 10.18). La profundidad de tiempo de esta expresión puede observarse en muchas de las esculturas monolíticas del sitio del Horizonte Medio de Tiahuanaco o Tiwanaku. Aunque era una ciudad ceremonial que se encontraba en ruinas en la época de los incas, estos la reclamaban como parte de su propia historia mítica, la consideraban como su lugar de origen (ver el capítulo 17 por Pärssinen) y la veneraban en cuanto había sido creada por Huiracocha, la deidad suprema que dotaba de vida ordenada al mundo. Las
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