El imperio inka

quienes ingresaran a sus dominios un mundo pacífico y ordenado, en el que no existían rivalidades ni disputas locales. Esta promesa, como veremos más adelante, implicaba más que simplemente la creación de un entorno pacífico o asegurar el acceso a alimentos y otros recursos almacenados en el Tahuantinsuyo, que eran distribuidos en épocas de escasez local por inundaciones, sequías o guerras. Los incas, por supuesto, eran capaces de hacer todo esto pues reclutaban la enorme mano de obra que existían en los Andes, lo que también significaba que tenían acceso a una importante fuerza de talento artístico (ver capítulo 7 por D’Altroy). Esta incluía tejedores, talladores de madera, mamposteros, ceramistas y muchos otros artesanos.

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