El imperio inka
(ej., julio y octubre son conocidos como chawa warkis [purificación del suelo] y uma raymi [festival del agua], respectivamente), muy pocos han prestado atención a las reales mecánicas de cómo un calendario habría funcionado para la programación agrícola (Earls, 1986, 1989; Urton, 2006; Orlove, Chiang & Cane, 2000; Araujo, 2008; Zuidema, 2011). Como se ha visto antes, las gradientes de altitud y clima dan como resultado una mayor sensibilidad microclimática. Al combinarse esta con el incremento de la incertidumbre climática que se da con la altura (Winterhalder, 1994), se crean dificultades sustanciales para la programación de la agricultura en la dimensión vertical, lo cual exacerba el
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