El imperio inka

Niles) y el cultivo de maíz en Cochabamba, Bolivia (ver capítulos 7 y 18, por D’Altroy y Muñoz, respectivamente). La transformación interna del imperio parece haberse acelerado hacia el final del periodo imperial. Finalmente, Earls y Cervantes muestran cómo el sitio y las actividades que allí se realizaban estaban relacionados con el sistema ceque en Cuzco (ver su detallada explicación en el capítulo 8; también el capítulo 9 por Urton). En simple, el sistema consistía de 41 líneas imaginarias ordenadas que seguían un orden jerárquico (por ejemplo, ceque en quechua) que irradiaba desde el Templo del Sol (Coricancha) en Cuzco. Cada línea conectaba una serie de huacas o sitios sagrados y estaba asociada con un grupo

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