El imperio inka
Geiger (1950) señaló años atrás que, en las regiones de alta montaña, que tienen menos densidad atmosférica y vapor de agua y alta radiación solar y contraradiación térmica que aquellas al nivel del mar, las temperaturas de la tierra son una influencia mucho más importante en el crecimiento de una planta, que las temperaturas del aire a 150 centímetros del suelo. Microclimas muy diversos pueden coexistir lado a lado porque diferencias relativamente pequeñas en la composición, color y textura, variabilidad del sol/sombra del suelo; disminuyen los efectos homogenizantes de la advección (movimiento horizontal del calor) y la conducción termal. En otras palabras, las pequeñas diferencias en la temperatura del suelo brindan
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