El imperio inka

espacio biótico de los Andes distribuyendo una variedad específica del cultivo más deseado —el maíz cusqueño— en sus dominios. En lo que parece haber sido una práctica religiosa, también llevaron a cabo actividades agrícolas experimentales, haciendo crecer el maíz en el enclave sagrado de Copacabana, Bolivia, cerca de 200 metros sobre su límite de elevación usual de 3600 msnm. Y, en el extremo sur de su territorio, en Chile central, cosecharon cultivos (especialmente quinua) de los Andes centrales (Rossen, Planella & Stehberg, 2010). El efecto de estas prácticas agrícolas e, incluso, forestales (ver también Chepstow-Lusty & Winfield, 2000), especialmente al aplicarlas en contextos de hospitalidad comensal, era imponer una visión

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