El imperio inka
del frío nocturno en las montañas. Earls y Cervantes (capítulo 8) proveen detallada evidencia empírica para sostener esta afirmación. En Ollantaytambo, Protzen (1993) reportó que la temperatura ambiente de los andenes era 3 grados centígrados más alta que la de las superficies adyacentes que carecían de terrazas. Esto implica que se pueden cultivar alimentos que normalmente crecen en una altura de hasta 600 metros menos. No es de extrañar, por eso, que las fincas en el Valle Sagrado (Vilcanota o Urubamba, al este y norte de Cuzco) pudieran cultivar maníes y otros cultivos de climas más cálidos que usualmente se encuentran al otro lado de las montañas. A pesar del trabajo involucrado y de los a veces espectaculares resultados, no
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