El imperio inka
«valliserrana», una zona de largos valles desérticos, bosques de matorrales y punas, que albergó una densidad sorprendente de comunidades. Aun así, a pesar de lo productivos que puedan ser los ecosistemas andinos, padecen también de forma crónica los eventos potencialmente catastróficos. En algunas zonas de altura, los cultivos suelen fallar dos tercios del tiempo, mientras que los terremotos, avalanchas y erupciones volcánicas pueden resultar devastadoras. El más famoso de estos disturbios es la oscilación del patrón climático entre El Niño, que calienta el ambiente más de lo normal, y su opuesto, La Niña, que ocurre de forma periódica, aunque impredecible. El Niño ocasiona lluvias torrenciales sobre la costa peruana, que a veces destruyen
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