El imperio inka

como las instituciones oficiales poseían tierras de cultivo, campos de pastoreo y rebaños de los camélidos indígenas que habían sido domesticados: la llama y alpaca. Es por eso que el Inca Garcilaso de la Venga (1966[1609]) podía afirmar que los recursos del imperio estaban divididos en tres partes, aunque no en igual medida. Aun así, como señala Murra, los incas transformaron lentamente la economía de dos formas cruciales durante su periodo hegemónico. Primero, emprendieron un programa de reubicación masiva, creando cientos de colonias internas y fronterizas, cuyos miembros fueron asignados a tareas agropastorales, artesanales o de seguridad (por ejemplo, Espinoza, 1970, 1973, 1983; D’Altroy, 2005). Estos

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