El imperio inka

introdujeron nuevas prácticas de subsistencia, valores religiosos y políticas administrativas para ciertas partes de la sierra, pero estos primeros estados no pudieron mantener su influencia periférica a través del tiempo; las fluctuaciones climáticas, que comenzaron alrededor del año 1000, alentaron nuevos patrones de subsistencia y organización social en la mayoría de la sierra (Covey, 2008). Las estrategias sociales del periodo Intermedio Tardío (alrededor de 1000- 1400) tuvieron éxito en el mantenimiento de las poblaciones frente a las incertidumbres del entorno; alrededor de 1250-1300 d.C. algunas zonas de la sierra del Perú (por ejemplo, Cajamarca y Huamachuco al norte, Xauxa en la parte central y Asto en el

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