El imperio inka

resulta la creencia de que el ADN proveerá evidencia «sólida» que bien respalde o descarte un mito de origen. Por definición, los eventos que son descritos en los mitos se dan en un tiempo y espacio distintos a los nuestros, y la aplicación de métodos científicos para probarlos o rechazarlos parece arriesgada. En otras palabras, aceptar estos mitos de origen como verdades semihistóricas suprime el papel que los individuos y las culturas desempeñaron como fuerzas activas en la producción de estas narrativas; y más aún, niega el poder subyacente de las religiones indígenas para proveer narraciones sagradas que expliquen cómo y por qué el mundo alcanzó su forma actual. En tanto no exista duda de que las aproximaciones

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