El imperio inka

mejor que la que se encuentra en documentos generales con una cobertura espacial, temporal y tópica más amplia. Coincidiendo con una advertencia lanzada por Julien (1993, p. 228), Pärssinen nos recuerda la naturaleza específica de la información histórica y arqueológica, y que los cambios sociales, religiosos, económicos o políticos históricamente registrados no afectan inmediatamente toda la cultura material que puede ser detectada arqueológicamente o viceversa; un cambio acelerado en la cultura material no necesariamente implica una reorganización simultánea de la vida social, religiosa, económica o política (Pärssinen, en este libro). Su observación explica parcialmente los retos que enfrenta la verificación

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