El imperio inka

de las hablas de AS, reclama un emplazamiento centro-andino para el idioma ancestral de la familia; (d) queda descartado, por consiguiente, el pretendido origen altiplánico de la lengua, que no se condice con su propia realidad dialectal; (e) queda igualmente desprovisto de todo sustento su atribución a los creadores de Tiahuanaco como los hablantes y difusores de la lengua; y (f), por último, la distribución actual de la lengua es el resultado final de distintas etapas de difusión en dirección centro-sureña, en resistencia desigual ante el empuje posterior del quechua en la región centro-andina, pero desplazando al puquina y al uro en el altiplano. Como habrá podido observarse, al igual que en el caso del quechua, los

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