El imperio inka

incipiente de esta en nuestro medio impedía una mejor aprehensión de los hechos observados. Había que esperar hasta la segunda mitad del siglo XX para que la disciplina, constituida ya en ciencia rigurosa a comienzos de dicha centuria, se instaurara en nuestro medio, particularmente en su vertiente histórica y descriptiva, aplicada a los estudios de la realidad andina. Gracias a tales estudios, hoy conocemos mejor la historia y evolución de las lenguas mayores del antiguo Perú, particularmente del quechua y del aimara. Dicho conocimiento, sin embargo, habría quedado en el vacío, como resultado de un ejercicio meramente académico y descontextualizado, si es que paralelamente no se hubieran hecho

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