El imperio inka

que los pueblos indígenas, la mayoría de los cuales todavía no estaban familiarizados con la cultura escrita de los forasteros occidentales, ya se involucraron en el proceso creativo de construir «su» historia. Un ejemplo muy conocido es el de las sagaces diligencias de Callapiña, el curaca de Pacariqtambo (al sureste de Cuzco), uno de los lugares legendarios del nacimiento de la dinastía incaica (Urton, 1990; ver Cerrón-Palomino, Shinoda y Pärssinen en este libro). En 1569, Callapiña presentó una petición a las autoridades en Cuzco en la cual afirmaba que era descendiente directo del primer rey inca, Manco Cápac. Aseveró además que la cueva de su pueblo llamada Tamputoco fue el lugar primordial del que surgieron los cuatro

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