El imperio inka

el pueblo invadido. La vida que fue introducida a la región Chachapoyas incluía complejas ideologías compuestas del culto al Sol y sus deidades y ancestros. Al mismo tiempo, el marco espacial de los chachapoyas en el paisaje estaba cargado de sus propios símbolos y sentidos, los que resultaban esenciales no solo para la existencia y reproducción de la sociedad chachapoya, sino que además eran notablemente distintos a los de los incas. En este sentido, estos probablemente consideraban que los nuevos territorios montañosos eran habitados por apus (poderosos «señores de las montañas) y deidades foráneas, y que los espíritus y ancestros del pueblo chachapoya debían ser incluidos en su universo, tal y como solían hacer. Los curacas locales tuvieron que ser

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