El imperio inka
cronistas, Betanzos conocía por dentro el discurso incaico. Si su libro (o acaso el libro de su esposa) resulta difícil de leer, lo es en un buen sentido: Betanzos intentó «preservar la manera y forma de hablar de los nativos» estirando el español para adecuarlo a la sintaxis y retórica quechuas. Si bien algunos incas sobrevivientes establecieron alianzas con los españoles, otros dieron la batalla. Por 36 años, comenzando en 1536, una versión miniatura y militarizada del Estado incaico peleó contra los españoles desde su reducto en Vilcabamba, en la selva amazónica. Negociaron con enviados del virreinato y, en 1565, recibieron también misioneros agustinos. Su rey inca clandestino Titu Cusi Yupanqui fue bautizado como Diego de Castro.
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