El imperio inka
corresponde a los estilos inca (D’Altroy, Lorandi & Williams, 1998, p. 294; Morris, 1995, p. 427). No se ha hallado ningún taller de cerámica asociado a alguno de estos dos sitios, pero los análisis composicionales de las vasijas de estilo inca y de estilo local de los sitios Xauxa indican que el estilo inca fue elaborado de manera separada de la cerámica local (D’Altroy & Bishop, 1990). La cerámica inca supuso una mayor intensidad de trabajo y estandarización morfológica, por lo que requirió un alto grado de destreza y una producción más intensiva o a gran escala (Costin & Hagstrum, 1995). La supervisión y el reentrenamiento pudieron haber sido importantes en la producción de tejidos altamente valorados. Por ejemplo, los análisis de
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