El imperio inka

alpargateros, petateros y esteros, y ceramistas (Ramírez, 1981, 1986). Los ceramistas estuvieron subsecuentemente divididos de acuerdo con la clase de vasijas que producían (Hart, 1983, p. 271; Rostworowski, 1989, p. 274). Sugerimos que los diversos talleres hallados en La Viña y Tambo Real representan diferentes parcialidades reclutadas para servir en los centros estatales. La organización descentralizada de los sitios de producción y la variedad de vasijas sugiere que los ceramistas continuaron organizados por unidades domesticas — lo que implica que la organización del trabajo reflejó la organización de reclutamiento—. El mantenimiento de los principios de organización local compensó cualquier beneficio potencial

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