El imperio inka

cambio climático que se inició en el siglo XIII y continuó hasta la formación del Tawantinsuyu en el siglo XV, una época que, según estudios paleoclimáticos, se caracterizó por sequías severas y reiteradas (Morales y otros, 2012). Esta situación de violencia estaría en parte corroborada por los análisis bioarqueológicos de lesiones traumáticas en cráneos (N=262) procedentes de la zona de estudio que permitieron observar que un 11% de la muestra presenta lesiones traumáticas (26/222): 21% en individuos masculinos (16/74) y un 8% en individuos femeninos (9/111), siendo esta diferencia estadísticamente significativa (P= 0,014, Test de Fisher de dos colas) (Gheggi, 2009). Por ende, las poblaciones que habitaron el valle

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