El imperio inka

de los calchaquíes y que los consideraban indómitos, fieros y «caribes» (Lozano, 1755). La tradición oral cuenta la política represiva que el Cusco debió utilizar para conquistar a los del valle Calchaquí, quienes se rebelaron dos veces contra los incas, y en represalia, se ordenó destruir a todos los moradores. Estas marchas y contramarchas en la conquista y ocupación de esta zona se demuestran en la superposición de edificios, después de un periodo de abandono (por ejemplo, Potrero de Payogasta) o la destrucción de huacas locales (como Los Amarillos en Jujuy y el Calvario de Fuerte Quemado en Catamarca) (D’Altroy y otros, 2000; Nielsen & Walter, 1999; Reynoso y otros, 2010).

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx