El imperio inka

cuestionar la racionalidad— de indicar que la razón, en tanto producción humana, es limitada y falible, histórica y relativa y, por tanto, los resultados de cualquier investigación son susceptibles de ser cuestionados, reformulados o corroborados y el mismo registro puede ser interpretado de manera diferente. Retomando a Deagan, Sinopoli y Smith, en D’Altroy (2001a, p. 127), nuestro conocimiento todavía es esquemático y selectivo. En ese sentido, a nuestro modesto modo de ver, el trabajo presentado debe ser visto como aproximaciones a un fragmento de la historia (o realidad) que se extrae de datos empíricos o evidencia arqueológica, que hemos aislado arbitrariamente, presentando los rasgos detectados, articulados en un complejo

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