El imperio inka
también D’Altroy en este libro): los mitmaqkuna (colonos que también podían ser obligados a integrar los ejércitos), los yanakuna (la servidumbre) y las aqllakuna (mujeres escogidas, con labores domésticas). En nuestro caso, esta capacidad se refleja tanto en las fuentes como en la propia construcción de Inkallajta y su monumentalidad, en la cantidad de sitios incas e instalaciones cercanas, en la variabilidad de recursos disponibles, en los enormes centros de almacenamiento, en la red caminera y todo lo mencionado. Todo ello da cuenta no solo del poder, sino de conocimiento, desarrollo cultural, eficiencia tecnológica y administrativa alcanzado que debió requerir la presencia de muchos y
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