El imperio inka

simbolizando la hegemonía inca, en tanto fortaleza, centro ceremonial, político y administrativo. Las megaestructuras representarían y pondrían en evidencia las relaciones de poder entre el vencedor y el conquistado; incluso la habilidad inca de movilizar trabajadores no incas simbolizaría la hegemonía y su poder político y económico, mediante el cual se habrían aprovechado de la población local. Con el tiempo y con la repetición de rituales, Inkallajta podría servir de nuevo como una réplica, al posicionar y contextualizar el ejercicio de poder por los incas en la esfera local y sus esfuerzos por inculcar a los habitantes su religión y cultura (Coben & Muñoz, 2000). Recordemos a Alcock (2001, p. 333) cuando señala que el financiamiento de

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