El imperio inka

Solo correspondía sacrificar camélidos domésticos, criados por la gente, ya que vicuñas y guanacos eran los ganados de las wak’as , por lo que a ellas pertenecían. Estos animales procedían de los hatos campesinos, de las autoridades, del inca o del culto, según el caso. Las características de las víctimas (color, edad) dependían de la ocasión, así como de la deidad a la que iba dirigida la ofrenda. Ciertas situaciones requerían animales de colores específicos, como el negro para las vísperas de batallas o los blancos para propiciar la agricultura. En otros casos se tomaba en consideración la preferencia del destinatario; animales blancos sin mancha alguna eran los favoritos del Sol, mientras que Viracocha prefería los de color pardo. Por eso los rebaños del culto estaban

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