El imperio inka

crucial para los estudios del comercio prehispánico (Relación Sámano, 1985). Pedro Pizarro había apenas desembarcado en las playas de Tumbes cuando notó que las autoridades incaicas utilizaban el sistema de registro de cuerdas con nudos (quipu; ver capítulo 9 por G. Urton) para documentar los bienes saqueados por los misteriosos asaltantes. Casi cuarenta turbulentos años discurrieron antes de que Pizarro escribiera su propia historia ([1571]1986), pero su memoria de aquel misterioso encuentro permaneció fresca. Entre otros testimonios elocuentes se encuentra (por ejemplo) Cristóbal de Mena, quien en 1534 envió a Europa su influyente primera narrativa, la primera en ser publicada (1987). Miguel de Estete fue

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