El imperio inka

contextos, pero resulta claro que en muchos casos fue efectivamente usada para la carga y descarga de recuas. El tráfico caravanero estatal operaba a diferentes escalas espaciales. A nivel local, los viajes de corta (<1 jornada o 30 km) y media distancia (<4 jornadas u 80-100 km) eran fundamentales para articular áreas productivas o extractivas con centros de consumo dentro de cada región, como lo recuerda Guamán Poma (1980[1615], p. 1047) al ilustrar llamas cargadas trasladando la cosecha hasta los depósitos (figura 16.11). En la quebrada de Humahuca, por ejemplo, debían ayudar a transportar la producción agrícola los 4 a 10 km que separan los campos de El Alfarcito (ca. 1500 ha sin áreas de vivienda asociadas) y el Pukará de Tilcara, uno de los principales

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