El imperio inka

aplicando una parte a la Religión, a sí otra y a la comunidad otra; y no sólo dividió y separó cada una destas partes, sino también las dehesas y pastos en que se apacentasen, de modo que anduviesen en dehesas distintas sin que se pudiesen mezclar; las cuales dividió y hizo amojonar en cada provincia. Las dehesas de la Religión y del Inca se llamaban Moyas de la Religión y Moyas del Inca… (1892 [1653], vol. III, p. 251). La mano de obra necesaria para atender estos rebaños —conocidos como qhapaq llama por contraste con los que permanecieron en manos de los grupos locales o wakcha llama— tenía distintos orígenes. Una parte era provista por las comunidades locales a través de prestaciones rotativas ( mit’a ). La proporción de la población sujeta a estas labores variaba según la importancia de

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx